Slender Man y el Paréntesis Gutenberg

Slender Man 1 by Nick Tyrell

Aquellos que, como yo, tienen hijos pequeños, cuentan con acceso indirecto a toda una cultura que a los mayorcitos se nos escapa. Escuchamos a los muy sabandijas mencionar juegos, videos, músicos, personajes y situaciones que desconocemos pero que, francamente, nos asustan un poco (al menos a mí). El caso de Slender Man pertenece a esta categoría: varias veces escuché a mi hijo hablar de él, lo que despertó mi curiosidad. Eso me hizo conocer su leyenda y también una teoría que me parece interesantísima. Es probable que el personaje les resulte familiar, pero igual lean su muy atractiva historia.

Slender Man, o Slenderman, es un personaje sobrenatural ficticio. Se originó como un meme en Internet, creado por un usuario de un foro del sitio Something Awful en 2009; el nombre del usuario es Eric Knudsen, también conocido como “Victor Surge”. Slender Man un hombre muy alto, muy flaco (la traducción de Slender Man es “hombre delgado”), con una cara blanca que casi nunca tiene rasgos, y lleva un traje negro. Las historias basadas en el personaje en general lo muestran acechando, secuestrando o maltratando niños y también adultos. Pero no existe una única narración sobre Slender Man, sino que aparece en diversos trabajos de ficción hechos por un montón de gente en todo el mundo.

Cuando fue creado, los usuarios del mencionado sitio Something Awful estaban subiendo imágenes editadas para agregarles entidades sobrenaturales; fue allí cuando Knudsen compartió dos fotos en blanco y negro de grupos de chicos a las que sumó una figura fantasmal vestida con un traje negro. Las imágenes subidas hasta ese momento eran solo eso: imágenes. Pero Knudsen también incluyó breves textos, supuestamente testimonios que describían el secuestro de los niños y daban al secuestrador el nombre de Slender Man. En consecuencia, ya no eran solo fotografías sino ficciones hechas y derechas. Knudsen/Surge fue entrevistado en el sitio Know Your Meme y declaró que su inspiración fueron los trabajos de H. P. Lovecraft y Stephen King, entre otros. Lo interesante es lo que pasó cuando Slender Man se viralizó, ya que empezaron a aparecer numerosos agregados a la mitología del personaje. Cuentos, fotos, videos, cómics, videojuegos, todo creado por esa inmensa mente colectiva que es Internet. En muchos casos las historias, siempre terroríficas, consistían (y consisten) en breves bloques de texto que eran copiados y pegados de sitio en sitio; por eso toda esta ficción se denomina “creepypasta”, una extraña deformación de la expresión “copy-paste”.

Eric Knudsen es el poseedor del copyright de Slender Man, lo que suena raro para una creación que, en su casi totalidad, es colectiva. Según su autor, no registró a Slender Man para ganar dinero sino para asegurar una cierta calidad en las historias generadas por los fans. De todos modos, las características del personaje, aunque hasta cierto punto uniformes, varían de acuerdo con quien narre su historia. En general es descrito como muy alto y flaco, con brazos que parecen tentáculos –o que directamente lo son– que puede extender para atrapar a su presa. A menudo se lo asocia con bosques o lugares abandonados, y puede teleportarse. Su mera cercanía ya provoca lo que se conoce como la “Enfermedad Slender”: paranoia, pesadillas, alucinaciones, todo acompañado por un incesante sangrado de la nariz.

Slender Man 2

Desde su nacimiento, se han reportado varios incidentes reales en los Estados Unidos, relacionados con Slender Man. En Wisconsin, dos chicas de 12 años apuñalaron a una compañera de escuela porque “querían ser discípulas de Slender Man”. Una mujer de Ohio sostuvo que su hija de 13 años la había atacado con un cuchillo después de escribir ficción sobre el personaje; la mujer asegura que eso motivó la agresión. En Florida una chica de 14 años le prendió fuego a su casa (con su madre y su hermano adentro) luego de leer historias de Slender Man. La policía, siempre dispuesta a establecer rápidamente estas conexiones, afirma que esas historias llevaron a la chica a provocar el incendio. Es que, aunque en cierta medida todos saben que el personaje es ficticio, el límite con la realidad es bastante difuso debido a la naturaleza misma de Internet: Knudsen comentó que mucha gente sospecha que Slender Man es real, incluso cuando saben que se creó en un foro de Something Awful; más aún, la idea de que el personaje exista les parece muy atractiva.

Más allá de estas cuestiones, Slender Man ha desatado varias teorías, sobre todo una que vale la pena consignar. Fue postulada por el profesor Tom Pettitt, de la Universidad del Sur de Dinamarca. El hombre asegura que Slender Man es un ejemplo de lo que él denomina el cierre del “Paréntesis Gutenberg”, es decir, el período que va desde la invención de la imprenta hasta la expansión de Internet. Las formas primitivas de narración de historias estaban basadas en la tradición oral, cuentos relatados por un individuo pero que luego son versionados y reinterpretados por diferentes narradores; de esta manera las historias crecen y evolucionan. Todos escuchamos alguna vez la teoría de que Homero no fue un hombre sino varios, y que tanto “La Odisea” como “La Ilíada” son en realidad creaciones colectivas. Pettitt afirma que la imprenta terminó con esta costumbre: a partir del libro impreso la historia pasó a ser una sola, sin la posibilidad de cambio o reinterpretación. Pero según el profesor, ese paréntesis de cinco siglos abierto por Gutenberg está siendo cerrado por Internet. Hoy, las historias vuelven a ser una especie de tradición oral a la que contribuyen millones y millones de personas, todos los días y en todo el mundo. El danés llega a sostener que el Paréntesis Gutenberg fue, esencialmente, una interrupción en el recorrido de la comunicación humana.

Es una afirmación tan temeraria como fascinante. De hecho, hay quienes dicen que de allí proviene el terror que provoca Slender Man: el monstruo puede ser transformado en casi cualquier cosa dependiendo de quien cuente su historia. En esta era en la que la información, verdadera o falsa, es omnipresente, Slender Man representa el miedo moderno a lo desconocido. Más vale conocer su fenómeno. Y, de ser posible, aprender de él.

(Fuentes: Know Your Meme, Wikipedia, niemanlab.org)

Pensar distinto

Apple Picasso

Resulta sencillo adjudicarle a Steve Jobs todo lo que tenga que ver con Apple. El hombre, según casi todo el mundo, era un genio. Y como tal, legendariamente hinchapelotas. Esta noción de que todo, todo fue responsabilidad directa suya no es cierta, pero sí lo es que en algunos casos Jobs supo cambiar de opinión a tiempo para terminar confiando en una buena idea. Un gran ejemplo de ello es un comercial de la marca, tal vez el segundo más conocido después del mítico “1984”. Me refiero a “Here’s to the Crazy Ones”, algo así como “Brindemos por los locos”, el aviso que Apple lanzó en 1997.

Como todos recordarán, es un aviso con imágenes en blanco y negro de celebridades, algunas muy conocidas, otras no tanto. El aviso también presentó en sociedad el claim “Think Different” que Apple usaría en los siguientes cinco años. Sin embargo, parece que Jobs criticó la idea de la campaña con mucha dureza. Cuando Rob Siltanen, director creativo de TBWA/Chiat/Day, le presentó el guion original, Jobs lo calificó de “una mierda”. Lo curioso es que la versión final conservó el espíritu de aquella primera ejecución, además del principio y el remate del texto. Siltanen adjudica la idea de la campaña a Craig Inamoto, entonces director de arte en la agencia.

¿Cuál era esa idea? Simplemente, que Apple no es como otras compañías. Que no sigue las reglas. Que piensa distinto. A partir de ese concepto, la agencia empezó a probar diversos caminos, con o sin presencia de seres humanos, con o sin presencia de ratones (sí, ratones). En ese momento se dieron cuenta de que la idea que inspira a Apple existe desde mucho antes; la conclusión salió de manera natural: mostrar qué clase de empresa es Apple homenajeando a las personas a las que Apple admira. Las personas que “cambian las cosas”, que “hacen progresar a la humanidad”. La lista incluyó a 17 de estas personas: Albert Einstein, Bob Dylan, Martin Luther King Jr., Richard Branson, John Lennon (con Yoko Ono), Buckminster Fuller (arquitecto e inventor), Thomas Edison, Muhammad Ali, Ted Turner, Maria Callas, Mahatma Gandhi, Amelia Earhart, Alfred Hitchcock, Martha Graham, Jim Henson (con la Rana René), Frank Lloyd Wright y Pablo Picasso. Del comercial original se hizo una versión de 30 segundos con menos personalidades más el agregado de Jerry Seinfeld; esta reducción salió al aire una sola vez, durante el episodio final de la serie “Seinfeld”.

Apple Hitchcock

Hubo dos versiones de ese primer comercial, uno con la voz en off del actor Richard Dreyfuss, y otro con locución del mismísimo Steve Jobs. Pero en la mañana del día en que el aviso debía emitirse, Jobs se decidió por la versión de Dreyfuss; sostuvo que la campaña era sobre Apple, no sobre él. Su decisión no solo demostró que pensaba distinto: también fue un claro ejemplo de que pensaba bien.

(Fuente: Highsnobiety.com, Wikipedia, Forbes)

100 años en el cine

garcia marquez

Hay libros mejores que las películas basadas en ellos y hay películas mejores que los libros en los que están basadas. Hasta acá, nada nuevo. Pero también hay libros clásicos y extraordinarios sobre los cuales jamás se han hecho películas. En algunos casos porque es prácticamente imposible; en otros porque sus autores se han negado con firmeza a permitirlo. “Cien Años de Soledad”, de Gabriel García Márquez, pertenece a esta última categoría. El escritor rechazó la cesión de los derechos de manera sistemática, aunque sí autorizó la filmación de otras novelas suyas: “Crónica de una Muerte Anunciada” fue realizada por una productora italiana, y “El Amor en los Tiempos del Cólera” fue dirigida por el inglés Mike Newell (amigos de García Márquez afirman que este cedió los derechos porque le habían diagnosticado cáncer y quería asegurar el futuro económico de su familia).

El productor Harvey Weinstein siempre quiso llevar “Cien Años…” al cine. Y según parece, no es un tipo al que se le pueda rechazar una oferta. Gabo no lo hizo directamente, pero su exigencia fue casi un rechazo, porque le dijo a Weinstein que si él y el director Giuseppe Tornatore (“Cinema Paradiso”) querían los derechos de la novela, había una condición:

“Tienen que filmar el libro entero, pero deben estrenar solo un capítulo de dos minutos por año durante 100 años.”

No era la primera experiencia de Weinstein con el autor colombiano. En 1983, el productor compró los derechos de “La Increíble y Triste Historia de la Cándida Eréndira y su Abuela Desalmada” y la adaptó para cine llamándola, en un alarde de concisión, “Eréndira”. Pero al testear el filme con público, se dio cuenta de que había que abreviarlo y para ello necesitaba el permiso de García Márquez. Aterrorizado ante una posible catarata de insultos, Weinstein lo llamó para encontrarse con esta devolución de Gabo: “Bueno, si los culos se mueven inquietos en las butacas, desde luego que tenemos que cortar esas escenas”. Una respuesta bastante razonable, a diferencia de la que ofreció con “Cien Años de Soledad”, que seguramente le habría hecho ganar un Oscar. Eso sí, 101 años después.

(Fuente: The Independent)

La imaginación a la pared

Prohibido Prohibir
“Cuando París estornuda, Europa se resfría” era una popular frase del siglo 19 que se refería a que todo lo que sucediera en la capital francesa se replicaba y ampliaba luego en el resto del continente. Esto es lo que sucedió durante el llamado Mayo Francés o Mayo del 68, pero en este caso sus consecuencias se extendieron no solo a Europa sino a casi todo el mundo.
El Mayo Francés fue una serie de protestas iniciadas por estudiantes de izquierda, a las que se sumaron obreros, sindicatos y el Partido Comunista Francés. En realidad no fue únicamente en mayo sino también en junio: las protestas fueron gigantescas e incluyeron marchas, tomas de facultades, ocupaciones de fábricas y barricadas. Terminó cuando el entonces presidente francés Charles De Gaulle anticipó las elecciones para fines de junio. Una de sus importantes secuelas fue que la ola de protestas continuó en varios países de Europa y América. Otra, no menos interesante, fue la aplicación de una rebelde creatividad a las protestas, creatividad que se vio reflejada principalmente en las paredes: todos los días aparecían nuevas frases grafiteadas en los muros de París. Algunas de ellas se han convertido en clásicos y siguen siendo utilizadas hoy en día con propósitos bastante menos comprometidos.
Esta es una lista de los “slogans” pintados durante aquellos sucesos. Es fatalmente parcial, pero estas frases son una clara muestra de la alocada creatividad del momento. Y aunque suene muy pragmático en comparación con aquel romanticismo revolucionario, me parece que nos pueden servir a quienes trabajamos de cerdos capitalistas publicitarios. ¿No?

• Prohibido prohibir.
• La imaginación al poder.
• El aburrimiento es contrarrevolucionario.
• No le pongas parches: la estructura está podrida.
• Los que hacen las revoluciones a medias no hacen más que cavar sus propias tumbas.
• No vamos a reivindicar nada, no vamos a pedir nada. Vamos a tomar, vamos a ocupar.
• Desde 1936 he luchado por aumentos de sueldo. Antes de mí, mi padre luchó por aumentos de sueldo. Ahora tengo una TV, una heladera y un Volkswagen. Y sin embargo, he vivido siempre la vida de un imbécil. No hay que negociar con los patrones. Hay que abolirlos.
• Por favor, deja el Partido Comunista tan limpio al salir como te gustaría encontrarlo al entrar.
• Soy un marxista de la tendencia de Groucho.
• Sean realistas, exijan lo imposible.
• Debajo de los adoquines está la playa.
• La barricada cierra la calle, pero abre la vía.
• Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar.
• Somos demasiado jóvenes para esperar.
• ¡Viva la comunicación! ¡Abajo la telecomunicación!
• Dios: sospecho que eres un intelectual de izquierda.
• Las paredes tienen orejas. Tus orejas tienen paredes.
• Es necesario explorar sistemáticamente el azar.
• La acción no debe ser una reacción sino una creación.
• Camaradas: proscribamos los aplausos. El espectáculo está en todas partes.
• Tomemos en serio la revolución, pero no nos tomemos en serio a nosotros mismos.
• Cuando la asamblea nacional se convierte en un teatro burgués, todos los teatros burgueses deben convertirse en asambleas nacionales.
• Todo el poder a los consejos obreros (un rabioso). Todo el poder a los consejos rabiosos (un obrero).
• El patriotismo es egoísmo en masa.
• Pensar juntos, no. Empujar juntos, sí.
• Decreto el estado de felicidad permanente.
• Un solo fin de semana no revolucionario es infinitamente más sangriento que un mes de revolución permanente.
• ¡¡Roben!!
(Escrito en las paredes de los bancos.)
• No me liberen, yo me basto para eso.
• Un policía duerme en cada uno de nosotros. Es necesario matarlo.
• Todo es dadá.
• Abraza a tu amor sin dejar tu fusil.
• Las jóvenes rojas son cada vez más hermosas.
• En los exámenes, responde con preguntas.
• No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos.
• Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta.
• No a la revolución con corbata.
• Abajo el realismo socialista. Viva el surrealismo.
• La voluntad general contra la voluntad del general.
• Cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución. Cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor.
• No se encarnicen tanto con los edificios, nuestro objetivo son las instituciones.
• Empleó tres semanas para anunciar en cinco minutos que iba a emprender en un mes lo que no pudo hacer en diez años.
(Alusión a De Gaulle.)
• Un pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre.

El bosque de los suicidas

Aokigahara 2

El Bosque de Aokigahara se encuentra al pie del Monte Fuji, a unos 100 kilómetros de Tokio, obviamente en Japón. Se lo conoce como el “mar de árboles”, pero también con otras denominaciones bastante más macabras, como “el bosque de los suicidas” y “el lugar perfecto para morir”. Esto se debe a que es el segundo lugar del mundo más elegido por los suicidas para terminar con sus vidas (el primero es el puente Golden Gate, en San Francisco).

Las estadísticas son muy diversas, pero parece que desde 1988 el promedio anual de suicidios es de aproximadamente 100. El récord se produjo en 2003, con 105 suicidios. En los últimos años, el gobierno japonés dejó de publicar la cifra en un intento de terminar la asociación entre el bosque y los suicidios. Sí se sabe que estos aumentan de manera considerable en marzo –el cierre del año fiscal en Japón. El bosque es muy grande, alrededor de 35 km cuadrados, por lo que al recorrerlo es difícil cruzarse con otra persona; por eso la policía ha instalado letreros en los árboles para disuadir a los suicidas: “Su vida es un precioso regalo de sus padres”, o “Por favor consulte con la policía antes de decidir matarse”. Todos los años se lleva a cabo una búsqueda de cadáveres en la que participan la policía, voluntarios y periodistas.

Algunos sostienen que la preferencia de muchos para terminar con sus vidas en este bosque se debe a una popular novela llamada “Kuroi Jukai” (“Mar Negro de Árboles”) escrita por Seicho Matsumoto en 1960: al final del libro, los protagonistas se suicidan juntos en Aokigahara. Personas tal vez más racionales afirman que el incremento de suicidios se debe a la crisis económica japonesa. Desde luego, abundan las leyendas sobrenaturales acerca del lugar; ciertos “espiritualistas” dicen que el bosque llama a las almas solitarias, y varios sobrevivientes a intentos de suicidio cuentan que se sintieron atraídos hacia el lugar. Hay otra teoría igualmente delirante, según la cual los suicidios cometidos en el bosque han impregnado los árboles generando actividades paranormales e impidiendo la huida de quienes se internan en la espesura. Más aún: se dice que ese bosque fue alguna vez el lugar elegido para la práctica del “ubasute”, la costumbre de llevar a los ancianos y enfermos a una zona desolada y abandonarlos allí. En el caso de Aokigahara, parece que las víctimas de “ubasute” se transformaron en fantasmas vengativos que merodean entre los árboles.

Aokigahara 1

Todas estas elucubraciones obedecen a un hecho con el que todos parecen estar de acuerdo, y es que Aokigahara es un bosque bastante siniestro. Es tanta la densidad de los árboles que estos bloquean el sol y el viento produciendo una calma oscura y amenazante. No hay animales: en cualquier bosque uno espera escuchar pájaros, por ejemplo, pero aquí no hay. Para peor, las brújulas no funcionan en Aokigahara, aparentemente debido a anomalías magnéticas del suelo volcánico; esto hace que los caminantes, incluso los más experimentados, se pierdan con facilidad. No es raro ver en el bosque rastros (cinta adhesiva, señales, marcas) dejados por viajeros prudentes. Para aumentar el aspecto lúgubre de la región, es común encontrar objetos desperdigados en el suelo: zapatos, fotografías, papeles con letras de canciones, muñecas. Igual, los que peor la pasan son los guardabosques. Ellos son quienes deben llevar los cuerpos a la oficina del bosque, y allí dejarlos en una habitación especialmente creada para los cadáveres de los suicidas. Entonces se ponen a jugar al “jan-ken-pon” (Piedra, Papel, Tijera) para decidir quién debe dormir en el cuarto con el cuerpo. Ellos creen que si el cadáver se queda solo, significa mala suerte para el “yurei” (espíritu) de la víctima. Su fantasma, en consecuencia, se la pasa gritando durante la noche. Y su cuerpo se mueve solo.

En definitiva, conviene no andar por la zona. Quienes viven cerca aseguran que hay tres clases de visitantes en Aokigahara: los turistas o paseantes interesados en la espectacular vista del Monte Fuji, los curiosos/morbosos que quieren descubrir su lado macabro y, claro, los que van a matarse. El primer grupo suena atractivo pero me parece que no tanto como para correr el peligro de tropezarse con los otros dos.

(Fuentes: mysteriousuniverse.org, Wikipedia, Atlas Obscura)