Coca-Cola y Martin Luther King Jr.

martin luther king

No parece haber relación alguna entre las dos partes del título de esta nota. Sin embargo la hay, y es muy interesante. Tanto, que hasta sirve para desmentir un poco a aquellos que consideran que la Coca-Cola simboliza casi todo lo malo del mundo. Veamos.

El doctor y reverendo Martin Luther King Jr. nació en la ciudad de Atlanta, Georgia, EE.UU. En octubre de 1964, ganó el Premio Nobel de la Paz por su trabajo por los derechos de los negros en su país. Su ciudad natal se propuso homenajearlo con una fiesta: un banquete pago al que serían invitados los líderes de la industria local. La invitación oficial estaba firmada por el alcalde de Atlanta, líderes religiosos de diversas creencias, el presidente de una universidad y el director del diario más importante de la ciudad.

Pero Atlanta, ciudad sureña, continuaba aplicando la más horrible segregación racial. King tenía muchos seguidores y también muchos enemigos. Los blancos más recalcitrantes rechazaban el Nobel otorgado al morocho, y un senador estatal declaró su preocupación porque hubieran galardonado a una persona que incitaba a quebrar la ley. Esto hizo que muchas de las invitaciones al exclusivo evento fueran declinadas; hasta se dice que un notorio banquero llamó a todos los invitados blancos para convencerlos de que no había que ir a la fiesta.

Los días pasaban, y el alcalde Ivan Allen comenzó a darse cuenta de que el hotel Dinkler Plaza, lugar del evento, iba a estar casi vacío. También se dio cuenta de que esto iba a ser una enorme vergüenza y, peor, iba a terminar de incendiar las ya frágiles relaciones raciales en su ciudad. Quien acudió en su ayuda fue el mismísimo presidente de la Coca-Cola Company, J. Paul Austin. Él y Allen convocaron a una reunión a los principales líderes de la industria y los negocios en Atlanta. Austin fue quien tomó la palabra, y les dirigió un mensaje muy breve:

“Para Coca-Cola, es vergonzoso tener su sede en una ciudad que se niega a homenajear a su Premio Nobel. Somos una empresa internacional. La Coca-Cola Company no necesita a Atlanta. Lo que ustedes tienen que decidir es si Atlanta necesita a la Coca-Cola Company.”

Luego de escuchar esta velada amenaza, los líderes, en efecto, decidieron: dos horas después todas las entradas al banquete se habían vendido. El interés por la cena creció tanto que hasta el padre de Martin Luther King tuvo problemas para conseguir su lugar. El hotel recibió a más de 1.500 comensales y el homenaje al doctor King se realizó sin incidentes.

Y, desde luego, Coca-Cola se quedó en Atlanta.

(Fuente: nowiknow.com)

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Logos por el cine

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Nota personal: cuando yo era chico (hace mucho, mucho tiempo) cada vez que arrancaba una película de la Columbia con la señora de la antorcha pensaba que se trataba de un corto de los Tres Chiflados. Después me hicieron entender que en realidad todas las películas de la Columbia empezaban así. “Es el logo”, me dijeron.

El descubrimiento de que los estudios de Hollywood tienen logos fue toda una revelación. Y resulta que ahora me encontré con un interesante artículo que cuenta el origen y actualidad de todos esos logotipos, e incluye varias revelaciones más. Pónganse cómodos y tengan pochoclo a mano, que aquí vamos:

  • El león de la Metro

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El célebre logo del león fue diseñado por el publicista Howard Dietz para la Goldwyn Picture Corporation en 1917. El logo está basado en el de la Universidad de Columbia, donde estudió Dietz. En 1924, Goldwyn Pictures se unió con la Metro Pictures Corporation y Louis B. Mayer Pictures; la nueva compañía, Metro-Goldwyn-Mayer (o simplemente MGM) mantuvo el logo.

Hasta ahora usaron siete leones. El más famoso fue Tanner, que apareció en varios clásicos de la era dorada de Hollywood, como “El Mago de Oz” y “Lo que el Viento se Llevó”. El león del logo actual se llama, en un alarde de ingenio, Leo. Sobre la cabeza del león se ve el lema de MGM, “Ars Gratia Artis”, que en latín significa “Arte por el arte mismo”.

  • El mundo en tus manos

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El logo de la Universal Pictures ha ido cambiando con los años, pero siempre representó al globo terráqueo rotando. El primero, de la época del cine mudo, tenía anillos alrededor al estilo de Saturno, y sobre ellos el título “Universal Films—The Trans-Atlantic Film Co.”. En las décadas de 1920 y 1930, alrededor del globo aparecía un avión volando y su estela de humo formaba el nombre del estudio. Ya en los años 60 el logo, siempre con el globo terráqueo, fue coloreado y se le agregaron anillos transparentes.

La compañía modernizó el ícono para el estreno de “The Lost World”, la primera secuela de “Jurassic Park”, y el globo pasó a tener como fondo un amanecer. En la actualidad, el logo de la Universal sigue siendo el globo, pero ahora ubicado sobre un crepúsculo.

  • Mi estudio, mi logo

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Dreamworks es el más joven de los estudios de Hollywood, ya que fue fundado en 1994 por Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen. El mismo Spielberg pensó el logo: quería que recordara a la época dorada de Hollywood y, por alguna razón, imaginó un hombre pescando desde la luna. Le contó la idea al artista e ilustrador Robert Hunt, quien sugirió que en lugar de un hombre utilizaran un niño. Spielberg estuvo de acuerdo, y el chico que aparece en el logo terminó siendo el hijo de Hunt; luego del nombre Dreamworks agregaron las iniciales SKG, por los fundadores del estudio.

La música que acompaña el comienzo de cada película de Dreamworks es de John Williams, frecuente colaborador de Spielberg.

  • Cuatro hermanos y un escudo

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Warner Brothers fue fundada por cuatro hermanos (Albert, Harry, Sam y Jack) inmigrantes polacos, en 1923; su verdadero apellido era Wonskolaser y, por suerte, decidieron cambiarlo. El primer logo del estudio era básicamente el mismo escudo que usa en la actualidad. Sobre ese escudo se veía el edificio del estudio en Burbank, California, y debajo las iniciales WB.

Entre 1972 y 1984, el estudio usó una versión sintética y estilizada del logo: una W roja o blanca en un círculo negro, creación del legendario diseñador Saul Bass (ese logo pertenece hoy a Warner Music Group). En la actualidad, Warner usa una imagen de sus estudios que se funde con el escudo, mientras suena “As time goes by”, la canción de “Casablanca”, película producida por Warner.

  • La señora de la antorcha

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Columbia Pictures se fundó en 1924. Su primer logo era una legionaria de la antigua Roma con un escudo en la mano izquierda y unas espigas de trigo en la derecha. En 1928 se la reemplazó por otra mujer, esta envuelta en la bandera de Estados Unidos y sosteniendo una antorcha. A fines de la década de 1930 la mujer fue colocada en un pedestal y la bandera pasó a ser de color azul. Ya en los años 80, Columbia Pictures fue adquirida por Coca-Cola, por lo que el cuerpo de la señora de la antorcha fue modificado para que sus curvas remitieran a una botella de la gaseosa. En serio. Googléenlo si no me creen.

De todos modos, el estudio decidió rediseñar su logo y, en 1992, se lo encargó al artista Michael J. Deas, quien contrató a a la artista gráfica Jenny Joseph como modelo. Con ella creó una pintura al óleo; esa pintura, con algún ajuste, sigue siendo hoy el logo de Columbia Pictures, ahora propiedad de Sony que, afortunadamente, no lo modificó para que parezca un walkman.

  • La música del diseño

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El logo de la Twentieth Century Fox es muy conocido, pero no tanto como la fanfarria musical que lo acompaña, compuesta por Alfred Newman en 1933. El logo fue diseñado y pintado por Emil Kosa Jr., quien le dio un aire decididamente Art Deco; el debut de esta imagen fue en 1935, cuando se unieron Fox Film Corporation y Twentieth Century Pictures para formar el estudio.

Dato adicional: el artista Emil Kosa Jr. también pintó la Estatua de la Libertad que aparece en el recordado final de la primera “El Planeta de los Simios”, en 1968.

  • El castillo mágico

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Increíblemente, Walt Disney Pictures recién comenzó a usar un logo tradicional en 1985. Hasta ese momento usaban diferentes versiones del título “Walt Disney Presents” y, cuando empezaron a editaron videos, una imagen del Ratón Mickey en neón.

Pero fue en 1985 cuando presentaron el logo del “Castillo Mágico”, un castillo blanco que aparece sobre un fondo azul mientras suena “When You Wish Upon a Star”, la canción de “Pinocho”. Veinte años después, esa imagen fue rediseñada con el agregado de un tren en movimiento, banderas flameando, fuegos artificiales, y Campanita (Tinkerbell) creando un letrero alrededor del castillo de Cenicienta.

  • La supremacía de la montaña

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En inglés, Paramount significa “supremo”. El estudio fue fundado en 1912 y su logo, conocido como “la montaña majestuosa”, es el más antiguo de los estudios de Hollywood. Según la leyenda, W. W. Hodkinson, uno de los fundadores de Paramount, dibujó una montaña de Utah, estado donde había nacido, durante una reunión con otro de los fundadores, Adolph Zukor. Y quedó.

El logo original tenía 24 estrellas alrededor de la montaña, por las 24 estrellas que el estudio tenía contratadas en aquel entonces. Hoy aparecen solo 22 estrellas en el logo, pero no se sabe bien por qué. La música que usan en la actualidad, creada por Michael Giacchino, se estrenó en 2012, cuando el estudio cumplió 100 años.

(Fuentes: Mental Floss, Neatorama)

Tres ejemplos de métodos creativos

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¿Creativo se nace o se hace? Existen innumerables teorías sobre este tema. Una de ellas asegura que la creatividad no es una cualidad esotérica e indefinible que solo unos pocos elegidos poseen, sino que es un talento que se aprende y se practica. Y se practica siguiendo un método que, si bien es diferente según la persona, también se puede adaptar de aquellos métodos o sistemas usados por los individuos más creativos de la historia. Esto es, usar las habilidades innatas o adquiridas de manera sistemática.

Aquí hay tres ejemplos de estos métodos, usados por tres de estas personas a quienes seguramente todos conocemos y casi todos admiramos.

  • Pablo Picasso trabajaba y después tenía las ideas

Picasso sabía que tener buenas ideas no es algo sencillo, y también que para cualquier creativo no hay nada más terrible que una hoja en blanco. Por eso, el español desarrolló una estrategia muy simple para evitar los bloqueos creativos. “Para saber qué voy a dibujar”, dijo, “tengo que empezar a dibujar”. Eso es lo que hacía: trabajaba a pesar de sí mismo. Para él, la inspiración no salía de la idea original sino de lo que sucedía cuando se ponía a trabajar sin restricciones y sin miedo a no crear algo bueno. En definitiva, para encontrar una gran idea primero hay que empezar a trabajar, y dejar que el mismo trabajo nos haga descubrir esa idea.

  • Stephen King se fija objetivos diarios

El maestro King (uno de mis ídolos, aclaro) es uno de los escritores más prolíficos de esta generación y probablemente de todas: 55 novelas, cientos de cuentos, guiones, libros de no ficción. Cómo hace todo eso es un misterio que bien podría ser el argumento de una de sus historias. “Todo aquel que quiera ser escritor debe hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho; no hay otra manera, no hay atajos para esto”, dijo alguna vez. ¿Qué es “mucho” para King? Según él, escribe alrededor de 10 páginas por día, es decir unas 2.000 palabras. Todos los días de la semana, todas las semanas, incluyendo los feriados. Suena demencial, pero es uno de los sistemas más potentes para lograr producir una obra consistente, cualquiera sea el terreno creativo en el que uno se desenvuelva.

¿Se imaginan trabajar en algo durante 365 días seguidos, sin parar? Un buen comienzo sería establecer un objetivo diario obligatorio, por modesto que sea, y construir a partir de allí.

  • Albert Einstein jugaba a combinar ideas

Para ver los problemas desde ángulos distintos, Einstein mezclaba ideas y conceptos para recombinarlos de otras maneras; llamaba a este proceso “juego combinatorio”. Lo que hacía era reducir cada idea a su componente más básico: sin palabras, solo con imágenes. Después usaba esas imágenes como piezas de un rompecabezas y probaba diferentes formas de encajarlas para que generen algo nuevo. Alguien definió a la creatividad como precisamente eso: la combinación de dos elementos existentes que dan luz a un elemento nuevo. Eso es lo que hacía Einstein.

Queda claro que ninguno de estos tres muchachos utiliza métodos convencionales para despertar su creatividad. También queda claro que cada proceso creativo es diferente, y que cada uno de nosotros puede encontrar el que le resulte mejor. ¿Empezamos?

(Fuentes: Time.com; Entrepreneur.com)

Pierre de Coubertin: el señor de los anillos

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El nombre Pierre de Coubertin no debería ser desconocido para nadie, ya que este francés fue el organizador de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, que se realizaron en 1896 y, con toda lógica, en Atenas. Coubertin no solo impulsó los Juegos sino que hasta tuvo tiempo para diseñar su logotipo, que según él “representa a los cinco continentes del mundo, unidos por el olimpismo”. El francés presentó su diseño al Congreso Olímpico en junio de 1914, una semana antes del asesinato del archiduque Franz Ferdinand, que desató la Primera Guerra Mundial. Esto hizo que el logo se aprobara después de la guerra, por lo que debutó en los Juegos Olímpicos de Antwerp (Bélgica) en 1920.

El símbolo de los Juegos Olímpicos se compone de cinco anillos encadenados: azul, amarillo, negro, verde y rojo, sobre fondo blanco. De hecho, se los denomina “anillos olímpicos”. Coubertin lo diseñó en 1912, y usó esos colores porque son los de las banderas de los países que competían en los Juegos en aquellos tiempos. “Los seis colores”, dijo, “reproducen los colores de todas las naciones: azul y amarillo de Suecia, azul y blanco de Grecia, los tres colores de Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Italia y Hungría, el rojo y amarillo de España, la novedad de Brasil y Australia, el viejo Japón, Canadá y la nueva China; es un verdadero símbolo internacional”. El historiador Robert Barney afirma que Coubertin se inspiró en el logo de la asociación francesa deportiva USFSA, formado por dos anillos enganchados, y también en la idea de Carl Jung, para quien el anillo simbolizaba la continuidad y el ser humano.

El Comité Olímpico Internacional sostiene que el logo representa la unión de los cinco continentes, pero que ningún continente está representado por un anillo específico. Hasta 1951, la Guía del Comité establecía que “el azul corresponde a Europa, el amarillo a Asia, el negro a África, el verde a Oceanía y el rojo a América”. Esta afirmación, bastante racista, fue quitada de la Guía porque, según parece, no hay ninguna evidencia de que Coubertin haya tenido esa intención. A pesar de ello, en el logo de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales aparecen los logos de las asociaciones continentales dentro de los anillos del color correspondiente.

Agrego un dato curioso. Antes de los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936, se construyó un mojón en el estadio de Delfos (sede del famoso oráculo). Ese mojón tenía los anillos olímpicos esculpidos en las paredes laterales, una idea de Carl Diem, organizador de los juegos berlineses. Diem quería que un corredor llevara una antorcha desde Delfos hasta Berlín, lo cual se hizo. Pero el mojón nunca se demolió. A fines de los años 50, dos escritores británicos de visita en Delfos lo vieron y anunciaron que el diseño de los anillos olímpicos había tenido su origen en la antigua Grecia. Aunque esto fue desmentido, todavía circula por ahí el mito de que los anillos fueron idea de los griegos.

Pero no: fueron diseñados por Pierre de Coubertin. Ahora que se vienen los Juegos de Río de Janeiro, es una buena oportunidad para seguir homenajeando a ese francés cuyo sueño disfrutamos cada cuatro años.

El piso de la creatividad

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Bob Hoffman es un creativo publicitario que hoy lidera su propia agencia y que publica un blog llamado “Ad Contrarian”. Y Bob Hoffman es un cascarrabias. En sus divertidos posteos se queja, en general con bastante razón, de las habituales pavadas que pululan en nuestra profesión.

En uno de sus más interesantes textos, el hombre sostiene que las grandes presentaciones a clientes están invariablemente destinadas al fracaso. Dice que esas reuniones, a las que asisten no menos de 20 personas entre cliente y agencia, son la muerte de la buena publicidad porque al juntar tanta gente la importancia de la presentación se exagera y los participantes se ponen “ansiosos”. La consecuencia es el temor que conduce a encontrar puntos débiles (reales o percibidos de esa manera) en la campaña que se presenta. Hoffman afirma que se debe evitar la sala de juntas, con sus PowerPoints, sus agendas y sus medialunas.

Para lograrlo, recuerda que alguna vez él fue director creativo en la operación estadounidense de una agencia australiana llamada Mojo, reconocida por sus excelentes propuestas creativas. Sus directores eran Alan Morris y Allan Johnston (Mo + Jo = Mojo). Ambos compartían oficina y trabajaban como dupla aunque los dos eran redactores. Su método de presentación de creatividad era inusual y al mismo tiempo exitoso: cuando tenían una idea, llamaban al cliente pero no a todo el equipo de marketing sino solamente a aquel que tomaba las decisiones, y lo invitaban a la agencia. En la reunión estaban Mo, Jo y el cliente. No había otros creativos, ni gente de cuentas, ni analistas, ni investigadores, ni curiosos. Se sentaban en la oficina y disponían los bocetos o storyboards en el suelo. Entonces los presentaban y los discutían con el cliente.

El Ad Contrarian dice que este método funcionaba y muy bien, porque eliminaba la ansiedad de una gran presentación, ayudaba a hacer foco en lo importante y evitaba opiniones irrelevantes. Pero también lamenta que, debido a la estructura y las políticas de la mayoría de las agencias y clientes, este sistema es hoy casi imposible de implementar. “Después de 100 años trabajando en esto”, escribe, “no tengo idea de cómo hacer publicidad brillante pero sí sé cómo venderla: se trata de juntar al mejor creativo con el cliente que toma las decisiones, y sacar del medio a todos los demás”.

Si esto es o no posible, no lo sé. Pero me parece que vale la pena intentarlo.

(Fuente: “101 Contrarian Ideas About Advertising”, de Bob Hoffman)

Las marcas más antiguas del mundo

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En realidad sería más correcto hablar de las marcas más perdurables del mundo, es decir, aquellas que han logrado sobrevivir a infinitos cambios en el planeta y en los hábitos de consumo. ¿Cuál es el secreto de estas marcas para seguir siendo relevantes hoy? No parece que exista una única fórmula, ya que cada una tiene sus muy sólidas razones. La empresa aseguradora Unum realizó una excelente infografía con las marcas más longevas, y el sitio marketingdirecto.com la reprodujo. Revisar cada caso en particular nos va a permitir extraer conclusiones. A ver:

  • La reputación es todo: Cambridge University Press, 1534.

Es la editorial más antigua del mundo, y esa característica puede ser atribuida en parte a su reputación, que le ha permitido expandirse globalmente con 50 oficinas en todo el mundo.

  • Ser el mejor: Bushmills, 1608.

Este whisky proviene de la destilería más vieja del mundo y su filosofía ha sido siempre ser el mejor. Esto hace que obtenga premios constantemente, lo que comenzó a hacer en la Exposición de París de 1889.

  • Cambiar con los tiempos: Barclays, 1690.

Barclays fue el primer banco británico en nombrar a una mujer como gerente, el primero en lanzar una tarjeta de crédito en Gran Bretaña en 1969, y el primer banco del mundo en instalar un cajero automático. Evidentemente, no se trata solo de cambiar con los tiempos, sino de adelantarse a ellos.

  • Valores tradicionales y profesionalismo: Coutts, 1692.

Coutts es un banco de inversiones que promueve el aprendizaje y desarrollo de sus empleados para que la empresa sea mejor. Al mismo tiempo consideran que tienen visión de futuro y destacan la importancia de cambiar con los tiempos (como Barclays).

  • Control de calidad: Twinings, 1706.

Twinings lleva más de 300 años haciendo té, y lo atribuyen a su indeclinable calidad constantemente controlada. La compañía logró incluso sortear el racionamiento de té durante la Segunda Guerra Mundial.

  • Espíritu pionero: Moët & Chandon, 1743.

Esta marca se convirtió en un “símbolo internacional de la celebración”, y la familia Moët atribuye su continuo éxito al espíritu pionero que siempre ha definido a la marca.

  • Sin miedo a crecer: Sotheby’s, 1744.

Fue la primera casa de remates internacional, y hoy realiza subastas en todo el mundo, con sucursales en Londres, París, Nueva York y Hong Kong.

  • Integridad: Casswell-Massey, 1752.

La empresa elabora productos de cuidado personal en los Estados Unidos y, de hecho, es más vieja que el mismo país. Ha abastecido a varios presidentes norteamericanos, entre ellos Washington, Eisenhower y Kennedy. Afirman que su permanencia se debe a la integridad con que hacen negocios.

  • Hacer foco: Jim Beam, 1795.

Establecer un objetivo y nunca apartarse de ese camino: a este modo de operar atribuyen la longevidad de Jim Beam. En la compañía sostienen que todas las marcas deberían operar de la misma forma.

  • Trabajo en equipo: Colgate, 1806.

Uno de los valores fundamentales de esta marca es el trabajo en equipo global. Los de Colgate aseguran que la clave del éxito es la diversidad de sus empleados, pensamiento, talento y proveedores en todo el mundo.

  • Crear confianza: Citi, 1812.

La marca se enorgullece en crear y mantener la confianza del público, y tener siempre en mente los intereses de sus clientes en el momento de tomar cualquier decisión.

  • Foco en el cliente: AXA, 1817.

La estrategia ganadora para AXA es guiar a sus empleados para que brinden el mejor servicio a los clientes, construyendo una relación de confianza.

  • Ser reconocible: Cadbury’s, 1824.

La marca Cadbury’s usa el color violeta desde 1920, y este color ya es casi sinónimo de chocolate. Este hecho, sumado a su logo, han convertido a la marca en un verdadero ícono, reconocible de inmediato.

  • Ser parte de la comunidad: Macy’s, 1830.

Entre otras cosas, Macy’s es una institución reconocible gracias a su desfile del Día de Acción de Gracias y su auspicio de los fuegos artificiales del 4 de Julio en los EE.UU. De este modo, hicieron su nombre localmente (en Nueva York) para que luego se haga familiar en todo el mundo.

  • Disponibilidad: Hermés, 1837.

Una marca de lujo, con productos tan exclusivos que para algunos de ellos hay lista de espera. Sin embargo, se niegan a cerrarse en ese grupo de consumidores, por lo que ofrecen productos más accesibles para un mercado más amplio.

  • Ser únicos: Dr. Pepper, 1885.

El mismo sabor de esta gaseosa es lo que la diferencia de sus innumerables competidores, además de su fuerte imagen de marca mantenida a lo largo de los años.

(Fuente: marketingdirecto.com)

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hagstrom Zappa

Es necesario que comience este artículo aclarando que soy muy fanático de Frank Zappa (1940-1993), músico norteamericano que, por suerte para nosotros, editó una cantidad impresionante de obras durante su relativamente corta vida. Zappa hizo rock, pop, jazz, música clásica y experimentos avant-garde. También filmó películas, escribió libros y, el tema que hoy nos convoca, creó, colaboró y participó en campañas publicitarias.

De hecho, Zappa se hizo cargo personalmente de todo el merchandising y la publicidad de sus discos casi desde el inicio de su carrera, a mediados de los sesenta. “Si hubiera dejado a la compañía discográfica a cargo de esos temas, jamás habría vendido un disco”, declaró a la revista Rolling Stone. Esta actitud de Zappa lo convirtió en un exitoso capitalista en lo relativo a la música experimental. Tanto que hasta fundó su propia agencia de publicidad en 1967; la llamó Nifty, Tough & Bitchin’, nombre que se traduce aproximadamente como Genial, Duro y Excelente, y que parodia nombres de agencias tradicionales compuestos por los apellidos de sus fundadores. Con su agencia, Frank hizo anuncios de gráfica y radio para las guitarras Hagstrom, los órganos Panther Combo y las hojas de afeitar Remington; también hizo un rarísimo aviso de radio para las afeitadoras eléctricas Remington junto con la cantante Linda Ronstadt.

Ese mismo año, Zappa fue contratado por el animador Ed Seeman para realizar la banda de sonido de un comercial de las pastillas para la tos Luden. Según Seeman, “Zappa pidió 2.000 dólares, un día en un estudio con una gran variedad de instrumentos, y un tipo que pueda hacer ruidos de tos”. El bizarro comercial está en YouTube, y la banda en el disco de Zappa “The Lost Episodes”. Y ya que estamos, el aviso ganó un Clio por “Best Use of Sound”.

El músico siguió trabajando con Seeman en otros proyectos, como la nunca terminada película experimental “Uncle Meat”, pero no continuó dedicándose a la publicidad, salvo para promocionar sus propios discos. Sin embargo, dos años antes de su muerte, Zappa apareció en una especie de anti-aviso irónico para Portland General Electric, en el que cuenta que le dijo a la empresa “Me niego a vender sus productos”; el anuncio también está disponible en el siempre servicial YouTube.

Cuando se editó una recopilación póstuma de “Grandes Éxitos” de Zappa (aunque la verdad es que nunca los tuvo) le pusieron un nombre muy significativo: “Strictly Commercial”. Frank afirmaba que emprendía proyectos comerciales solo para ganar dinero y poder hacer lo que realmente le interesaba. Sospecho que más de uno se identifica con esa filosofía.