Boris Vallejo y “Vacaciones”: una extraña pareja

NationalLampoonsVacation_1983

La película “Vacaciones”, de Harold Ramis, es ya un clásico de la comedia norteamericana. Su título original es “National Lampoon’s Vacation” (sus autores pertenecían a la revista humorística National Lampoon), es de 1983, fue dirigida por Harold Ramis (“Groundhog Day”) y protagonizada por Chevy Chase, Beverly D’Angelo y el demente de Randy Quaid, entre otros. La historia, muy conocida, consiste en un torpe padre de familia (Chase) que lleva a su esposa e hijos en auto a través de los Estados Unidos para visitar un parque de diversiones en California. Durante el viaje, lógicamente, les pasa de todo.

Conan poster

Sin embargo, una de las mayores sorpresas que depara la película no está en el mismo filme sino en su inusual póster. Allí se muestra a Chase como un heroico guerrero rodeado de su familia (aunque curiosamente no está el hijo) sobre un fondo desértico con detalles de la película. Chase sostiene una raqueta de tenis como si fuera un arma. El póster es una parodia del de “Conan el Bárbaro”, que había salido el año anterior, y es obra del ilustrador Boris Vallejo.

Barbarella_R-1977

Vallejo nació en Perú en 1941 y se mudó a los EE.UU. cuando tenía 23 años. Es reconocido por su trabajo en el terreno de la fantasía y la ciencia ficción: héroes musculosos, heroínas voluptuosas, monstruos delirantes. Trabaja casi siempre con pintura al óleo y es extremadamente realista y detallista. Comenzó ilustrando revistas de cómics y novelas de fantasía, hasta que le llegó su primer encargo para cine: el póster usado para el reestreno de Barbarella en 1977. Ya en 1980 le pidieron pósters promocionales para la secuela de Star Wars, “El Imperio Contraataca” (los afiches no eran para el filme sino para la campaña promocional de Coca-Cola) y en esas obras ya se advierte la estructura que usaría luego para “Vacaciones”.

EmpireStrikesBack_1980_x2B (2)

Con estos antecedentes, Vallejo no parecía la elección más obvia para ilustrar el filme, y sin embargo lo fue. No se sabe quién tuvo la idea de contratarlo, pero esa idea fue brillante: el afiche consiste, como ya se dijo, en una perfecta parodia de la iconografía “heroica” al servicio de una comedia cruda, y funcionó en su tarea de llamar la atención. Tanto que el peruano también hizo el póster de la secuela, “Vacaciones en Europa”, en el que la musculatura de Chevy Chase es aún más notoria.

EuropeanVacation_1985

En los años siguientes Vallejo no hizo muchos más pósters de películas; se casó con la también ilustradora Julie Bell y ambos continuaron trabajando en el terreno de la fantasía y, además, el erotismo. Gran parte de ese trabajo se puede ver en el website que comparten. Para muchos, y me incluyo, la obra más extraordinaria del peruano sigue siendo el inolvidable póster de “Vacaciones”.

El fantasma de la librería más antigua del mundo

Librería antigua

Hace poco leí que están creciendo las ventas de los libros impresos y, al mismo tiempo, caen las ventas de los ebooks. No me sorprende: más allá de la comodidad y practicidad de los ebooks, tener un libro real en la mano sigue siendo una experiencia incomparable. Tal vez por eso las librerías, esos lugares llenos de placeres y secretos, aún existen.

En el caso de la que hoy nos ocupa, existe desde 1745. Se llama Moravian Book Shop, está en Bethlehem, Pensilvania, EE.UU., es la librería más antigua de ese país y, según The Guardian, la más antigua en operar de forma continua en todo el mundo. La Librería Bertrand, en Lisboa, fue inaugurada en 1732 pero no funciona en su ubicación original, cosa que Moravian sí hace. De todos modos, recién adoptó su nombre actual en 1905, ya que antes se llamaba Bethelhemer Bücher Shop.

Hay otro dato sobre esta librería que tal vez resulte más interesante: Moravian tiene su propio fantasma. Los empleados informan que han visto al espectro y organizan tours anuales por aquellos lugares de la ciudad que, se supone, también están encantados. Una empleada de la librería llamada Jane Clugston, que se encarga de libros infantiles allí desde hace casi 30 años, afirma que ella vio al fantasma. Asegura que estaba cerrando el negocio una noche cuando vio una figura oscura en un pasillo trasero de la librería, entrando en la cocina. Ella y un compañero siguieron a la figura hasta la cocina, donde se encontraron con que el horno y el ventilador estaban encendidos; ambos electrodomésticos funcionando de noche representaban un indudable peligro para el establecimiento. “No sé por qué esta persona, fantasma, espíritu o lo que sea, nos llevó ahí atrás, pero sospecho que fue para que apagáramos esos aparatos”, dice Clugston. A ella ni se le ocurrió que la figura, a la que no volvió a ver, pudiera ser un fantasma hasta que otras personas le contaron que en ese pasillo habían visto y sentido cosas raras.

Lo concreto que la librería Moravian todavía existe, y se enfrenta como puede a gigantes como Amazon y Barnes & Noble: servicio personalizado, venta de golosinas gourmet, regalos regionales, adornos de Navidad, etc. Esta estrategia es la que la ha ayudado a sobrevivir. Además, claro, de la presencia de un fantasma solidario.

(Fuentes: The Guardian, Mental Floss)

Juzgando libros por sus tapas

Conrad

En épocas pretéritas, sobre todo en los años 70 y 80, quienes deseábamos leer pero no teníamos dinero para comprar libros nuevos contábamos, al menos en Buenos Aires, con las innumerables librerías de ejemplares usados. De hecho, la fantástica novela “El nombre de la rosa”, de Umberto Eco, comienza en uno de estos establecimientos.

En las mesas y estantes de los locales se podía encontrar de todo, pero había una serie de libros que se destacaba a simple vista: los libros de bolsillo de Alianza Editorial. No me refiero solo a los títulos que publicaba esta editorial española (aunque entre ellos había maravillas como los cuentos de Lovecraft) sino, y principalmente, a las tapas de esos libros. Cada una de ellas tenía un diseño poderoso que llamaba la atención de inmediato. Era inevitable, sobre todo para aquellos interesados en diseño, saber quién o quiénes eran responsables, y la respuesta era siempre la misma: un tal Daniel Gil.

Garcilaso

Gil nació en Santander, España, en 1930 y murió en 2004. En el medio hizo de todo. Estudió Bellas Artes, primero en Santander y luego en Madrid, y más tarde cursó Diseño en la Escuela de Ulm, en Alemania. Cuando volvió a España en 1959, se puso a diseñar tapas de discos para el sello Hispavox, donde trabajó durante siete años. En ese momento su camino se cruzó con el de la Editorial Alianza, fundada por José Ortega Spottorno (hijo de Ortega y Gasset) en 1966 con la colaboración de Javier Salinas, encargado de la edición de libros de ficción. Salinas había sido testigo de la popularidad de los libros de bolsillo en sus viajes por Francia y Gran Bretaña, e insistió para que Alianza tuviera la suya, que terminó siendo la primera gran colección de libros de bolsillo en español, con una enorme cantidad de títulos de todos los géneros y épocas, y a un precio muy conveniente.

Lovecraft

Ese mismo año, Daniel Gil empezó a trabajar para la editorial: diseñó la tapa de “Unas lecciones de metafísica” de Ortega y Gasset. Fue la primera de las 4.000 (CUATRO MIL) portadas que haría, distribuidas en tres colecciones a lo largo de 25 años. Hasta ese momento, los lectores estaban acostumbrados a los libros encuadernados en piel y adornados con ilustraciones; Gil cambió todo y, de hecho, cambiaba todo de libro en libro: el diseño, la tipografía y, terrible “pecado”, la ubicación del logo de la editorial. Usaba fotografías, collages, dibujos, tramas, básicamente cualquier cosa que le sirviera para representar el contenido de cada libro. Se dice que todos los domingos se iba al Rastro, el célebre mercado de pulgas madrileño, a buscar objetos raros. Cuando encontraba alguno interesante, lo compraba, lo fotografiaba y empezaba a experimentar hasta que le descubría utilidad para una tapa.

Cosecha Roja

Antes de Daniel Gil, el diseño de las colecciones de libros consistía en elegir una imagen y una tipografía para luego repetirlas hasta el cansancio. Muchos afirman que fue su trabajo el que renovó por completo el panorama del diseño editorial en España, e incluso del diseño en general. Gil trabajó en Alianza hasta que esta fue adquirida por la Editorial Anaya; el diseñador temió el fin de la inmensa libertad creativa con la que contaba, y por eso comenzó a trabajar en forma independiente. Entre otros clientes, lo hizo para las editoriales Euros y Mondadori.

Como reconocimiento tal vez tardío a su monumental obra, hoy existen los Premios Daniel Gil de Diseño Editorial, que otorga la revista de diseño y comunicación Visual. Y también existe un libro, “Daniel Gil, los mil rostros del libro”, escrito por José Manuel Ruiz Martínez. En 2006 se cumplieron 40 años de la fundación de Alianza Editorial; por ese motivo se editó una selección de títulos de su colección de libros de bolsillo, en tapa dura y con las cubiertas originales de Daniel Gil. Linda oportunidad para que aquellos que no lo conocen recorran sus miles de creaciones. Esas que, aún hoy y por suerte, siguen expuestas en las librerías de usados.

La Metamorfosis

Si desean asomarse un poco más a la obra de Daniel Gil, esta bonita página de Flickr muestra 938 de sus portadas. Que las disfruten: flickr.com/photos/alwayschapas/sets/72157608174037177 

(Fuentes: graffica.info, ahmagazine.es, Wikipedia)