7 tips para leer más libros

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Austin Kleon es escritor: publicó un libro llamado “Steal Like an Artist: 10 Things Nobody Told You About Being Creative”. Pero además ha compartido en Twitter nada menos que 7 tips para lograr leer más libros, tarea nada fácil en esta época de distracciones constantes.

Cada uno aprovechará estos tips como más le convenga, pero lo cierto es que al mismo Kleon le sirvieron. El hombre consiguió leer la friolera de 70 libros el año pasado. Los tips son estos. El primero no debería resultar sorpresivo, pero aun así resulta un poco brutal.

  1. Tirar el celular al océano.
  2. Hacer un presupuesto: comprar solo libros que uno quiera leer, y hacer una pila con ellos de modo de verla todos los días (concurrir a una biblioteca también es bueno, desde luego).
  3. Llevar un libro con uno todo el tiempo.
  4. Si no estamos disfrutando un libro o no estamos aprendiendo de él, dejar de leerlo de inmediato. Arrojarlo a la otra punta de la habitación es muy bueno para cortar la relación con el libro.
  5. Leer una hora diaria de no ficción (durante el viaje al trabajo o en el almuerzo).
  6. Irse a la cama una hora más temprano y leer ficción (ayuda a conciliar el sueño).
  7. Escribir sobre los libros leídos y compartirlo con otros; ellos recomendarán nuevos libros para leer.

¿Qué les parece? ¿Ya están poniendo en práctica alguno de estos tips?

(Fuente: @austinkleon)

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Un libro sobre ¿la mejor campaña de todos los tiempos?

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En efecto, muchos sostienen que la campaña Think Small, realizada por DDB (Doyle Dane Bernbach) para Volkswagen en 1959, es la mejor de todos los tiempos. La campaña siguió adelante durante toda la década de 1960 y principios de los 70. Y son tantos los que aseguran que es la mejor, que ahora se edita un libro sobre ella.

Su autor es Dominik Imseng, y el libro se llama “Ugly is only skin-deep – The story of the ads that changed the world”, algo así como “La fealdad es solo superficial – La historia de los avisos que cambiaron el mundo”. ¿Suena exagerado? Tal vez. Pero el autor afirma que la campaña no solo promovió un auto, sino una nueva clase de publicidad: encantadora, inteligente, honesta. Tanto que, según Imseng, ayudó a iniciar la revolución cultural de los años 60.

El libro está basado en entrevistas con publicitarios que trabajaron en la campaña, y también con Carl H. Hahn, presidente de Volkswagen en los EE.UU. entre 1959 y 1964. Es decir, el cliente que aprobó la campaña. Aquí comparto algunos de los avisos de DDB para la marca en aquella época. Para conocer la campaña en profundidad, habrá que esperar la edición del libro, prevista para el 28 de septiembre.

(Fuente: volkswagen-ads.com)

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Máquinas expendedoras: ¿ya está todo inventado?

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Pasan los años y en los festivales publicitarios se siguen premiando acciones con máquinas expendedoras. Por un lado es lógico: los creativos no dejan de encontrarles la vuelta para hacer algo innovador. Por otro lado no es tan lógico, porque con máquinas expendedoras se ha hecho de todo. ¿La prueba? Recorran esta lista de locuras. Aunque sean más comerciales que publicitarias, siempre vienen bien para disparar nuevas ideas.

  • Comidas completas (y medias, y bikinis)

Desde 1902 y hasta 1991, la empresa Horn & Hardart instaló máquinas expendedoras llamadas Automat, con puertas que los clientes abrían para sacar una comida completa. Se calcula que las Automats llegaron a servir a 800.000 clientes por día, y en algún momento no solo proveían comida sino también medias de mujer y bikinis; en Estados Unidos ya no existen pero parece que aún se las puede encontrar en España y Holanda, entre otros países.

  • Pizza caliente

El italiano Claudio Torghele inventó una máquina a la que llamó “Let’s Pizza”, y que puede cocinar una pizza en minutos. Hay cuatro clases de pizza para elegir, y se puede ver el proceso de cocción; por ahora solo están disponibles en Europa pero se dice que pronto se extenderán al resto del mundo.

  • Agua bendita

Dato interesante: las máquinas expendedoras existen desde el siglo I. Más aún, el Instituto Smithsonian afirma que la máquina más antigua expendía agua bendita. La creó Hero de Alexandría, y la máquina funcionaba con un sistema de palancas: el usuario introducía una moneda de 5 dracmas, esta golpeaba una palanca de metal atada a una cuerda conectada a una reserva de agua; salía agua hasta que la moneda se caía de la palanca. Los historiadores creen que la máquina se inventó porque la gente se llevaba más agua bendita de la que pagaba.

  • Burritos

En 2014, una empresa llamada The Box Brands creó las máquinas Burrito Box que, como su nombre lo indica, entregan burritos empaquetados. Con un detalle: mientras los burritos se cocinan, la máquina muestra un video de música.

  • Cangrejos vivos

Los chinos decidieron que además de gaseosas y snacks, sería bueno contar con una máquina expendedora de cangrejos vivos. El artefacto se mantiene a una cierta temperatura que conserva a los animales vivos pero atontados, y estos vienen en cajas especiales que les impiden moverse. Hasta noviembre de 2010 había solo dos de estas máquinas en China, y cada una vende alrededor de 200 cangrejos por día.

  • Papas

A principios de los años 60, un negocio londinense presentó la primera máquina que entregaba bolsas de 10 kilos con “papas de primera calidad, lavadas y preempaquetadas”. No sin cierta lógica, la vending machine nunca tuvo mucho éxito, pero según un diario francés en 2014 se instaló una máquina similar en Nouvion y funcionó muy bien.

  • Bananas

En 2010, Dole Japón instaló una máquina expendedora de bananas frescas en una estación de tren de Tokio. Cada banana cuesta alrededor de US$ 1,50. No debería resultar sorprendente esta inusual máquina: de acuerdo con Getty Images, en Japón hay más de cinco millones de vending machines.

  • Baguettes

Un panadero llamado Jean-Louis Hecht se cansó de los que iban a buscar pan a su negocio cuando este ya estaba cerrado. En consecuencia, en 2011 inventó la “Pani Vending Machine”, que funciona las 24 horas; el artefacto tiene baguettes parcialmente hechas y las termina de hornear en minutos, mientras el cliente espera. El desarrollo de la máquina costó mucho dinero (71.000 dólares) pero fue un éxito instantáneo. Es más, Hecht ganó el premio Presidente de la República en el Concurso Lepine de París en 2014.

  • Caviar

La empresa se llama Beverly Hills Caviar Company, e instaló una máquina expendedora de caviar en un shopping center de Los Angeles. Los precios van desde 5 hasta 500 dólares, y los clientes pueden sacar caviar de beluga y también regalos varios. De acuerdo con CNN la máquina mantiene los huevos fríos y el valor de la comida que contiene llega a los 50.000 dólares.

  • Bolígrafos

En la década de 1950 y en Estados Unidos, por solo 25 centavos se podía extraer un bolígrafo de una máquina expendedora (hoy costarían poco más de 2 dólares). Las máquinas eran construidas por empresas como Vendorama y Rite Master, y parece que en la actualidad los coleccionistas pagan mucho por ellas en eBay.

  • Cordones de zapatos

No solo había máquinas expendedoras de cordones de zapatos (parece que alrededor de 1940) sino que, por alguna razón, esas máquinas estaban construidas con forma de faro. Nadie sabe si esto se debe a que provenían de alguna ciudad costera. La marca de cordones comercializada se llamaba Natural Tip. No se conoce mucho más acerca de estas máquinas, pero sería muy bueno encontrar una.

  • Huevos frescos

Suena casi imposible obtener huevos frescos de una vending machine, pero de acuerdo con el Glaum Egg Ranch, en California, EE.UU., la primera de estas máquinas fue construida por el granjero Marvin Glaum. Hoy, los clientes de la granja Glaum hasta cuentan con un pollo animado que les explica dónde insertar el dinero.

(Fuente: Mental Floss)