Es mi empresa y la llamo como quiero

nombres de empresas

Cuando una empresa es conocida en todo el mundo, su nombre pasa a ser parte de nuestro lenguaje casi cotidiano. Eso hace que a nadie se le ocurra cuestionar ese nombre, por muy extravagante que suene. Los más curiosos, eso sí, se pueden preguntar de dónde salieron esos nombres. Para ellos, aquí va una lista de 15 célebres compañías y el origen de sus nombres.

  • Twitter

Jack Dorsey creó Twitter en 2006 como un servicio de mensajes online que se podía actualizar en un website en tiempo real. Originalmente, el nombre de su emprendimiento era “Status”, pero Dorsey quería un nombre que despertara un sentimiento de animación y entusiasmo -en inglés, “buzzing”- con solo escucharlo; por eso se le ocurrió “Twitch” (que significa algo así como “sacudida”) porque eso es lo que hace un teléfono cuando vibra. Al final Dorsey se decidió por “Twitter” porque el nombre anterior no le parecía lo suficientemente fuerte. “Queríamos capturar esa sensación física de que estás vibrando en el bolsillo de un amigo tuyo”, declaró Dorsey, “e hicimos un brainstorming de nombres hasta que llegamos a Twitch, que no nos convenció; entonces nos pusimos a buscar palabras similares en un diccionario, nos encontramos con ‘twitter’ y nos pareció perfecta; la definición es ‘una breve explosión de información intrascendente’ y también ‘trinos de pájaros’, y eso era exactamente lo que era el producto.”

  • Skype

Lanzado en 2003, el nombre Skype deriva de “Sky peer-to-peer”, es decir “el cielo de colega a colega”. Querían representar la conexión de la gente a través del “cielo” y sin cables. La marca fue luego abreviada como Skyper, pero el dominio skyper.com ya estaba registrado por lo cual los desarrolladores simplemente le quitaron la “r” del final y se transformó en el nombre Skype.

  • Facebook

Esta historia es más conocida: Mark Zuckerberg creó Facebook, Inc. en 2004 para conectar online a estudiantes de Harvard. El nombre de la empresa proviene del “libro de caras” físico, un directorio con los nombres y rostros de los estudiantes que se repartía en las universidades de los Estados Unidos. Originalmente la compañía se llamaba TheFacebook.com pero un año después Zuckerberg le sacó el “The”. Quien ingrese hoy a TheFacebook.com es redirigido a Facebook. En una entrevista con TechCrunch, le preguntaron a Zuckerberg qué haría de manera diferente si hoy creara su empresa, y él contestó “le pondría el dominio correcto”.

  • LEGO

El carpintero danés Ole Kirk Christiansen le puso LEGO a su empresa manufacturera en 1934. La compañía fabricaba escaleras, tablas de planchar, banquetas y juguetes de madera. El nombre proviene de la frase danesa “Leg Godt”, que significa “Juega bien” en español, y en latín quiere decir “Construyo” o “Ensamblo”. Lo cierto es que LEGO recién creó los famosos ladrillos de plástico en 1949.

  • Amazon

La empresa fue fundada en 1994 y se llamaba “Cadabra”, parte de la palabra mágica “abracadabra”. Sin embargo, Jeff Bezos decidió cambiarle el nombre por Amazon cuando escuchó que su abogado se refirió erróneamente a la marca como “cadáver”. Bezos eligió el nombre Amazon por el río: quería que su empresa reflejara el enorme tamaño del Amazonas y por eso en 1995 le agregó el claim “La librería más grande del mundo”. Otra razón por la que le gustaba el nombre era que iba a aparecer primero en las listas de Internet, en aquel entonces ordenadas alfabéticamente. A Bezos también le gustaba el nombre Relentless (“incansable”, “incesante”) y registró el dominio: entrando a relentless.com, el sitio redirige a Amazon. El logo de la empresa incluye una flecha que va de la A a la Z, para comunicar que venden de todo.

  • Starbucks

Jerry Baldwin, Zev Siegl y Gordon Bowker fundaron Starbucks en 1971. El socio de Bowker les contó que las palabras que empiezan con las letras “ST” son más potentes y memorables, por lo que buscaron nombres que empezaran así. Primero encontraron un pequeño pueblo minero llamado “Starbo” y eso les hizo recordar al primer oficial del capitán Ahab en la novela “Moby Dick”, que se llamaba Starbucks, y les pareció un nombre mucho más fuerte. Curiosamente se convencieron de que a Starbucks le encantaba el café, aunque en el libro no aparece nunca bebiéndolo. Bowker cuenta que muchas veces había oído decir que el primer oficial del Pequod, el barco de Ahab, era un amante del café, hasta que alguien le aclaró que esto solo sucedía en la película. Los fundadores de la empresa también pensaron en llamarla “Pequod” y “Cargo House”.

  • Apple

Mucha gente cree que la empresa de tecnología se llama así por el sello discográfico de los Beatles, Apple Corps Ltd, ya que tanto Steve Jobs como Steve Wozniak eran fanáticos de la banda. En realidad Apple debe su nombre a una granja de manzanas de Oregon que su fundador visitó. A Jobs le gustó el nombre porque era “divertido, vivaz y no amenazante”. Wozniak recuerda que fue a buscar a Jobs al aeropuerto; este venía de lo que él llamó “un huerto de manzanas” y sugirió llamar a la compañía “Apple Computer”. Wozniak se acordó del sello de los Beatles, y los dos se pusieron a pensar en nombres alternativos que sonaran más tecnológicos. No se les ocurrió ninguno mejor que Apple, y se quedaron con este.

  • Häagen-Dazs

Pese a la creencia más popular, el nombre no significa nada en danés. El fundador de la empresa, Reuben Mattus, quería un nombre que sonara danés como tributo al comportamiento de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial: el respeto y buen trato que les habían brindado a los judíos durante el conflicto. “El único país que salvó judíos en la guerra fue Dinamarca”, dijo Mattus, “por lo que inventé un nombre danés ficticio y lo registré; no quiere decir nada pero yo sabía que iba a llamar la atención, especialmente por la diéresis sobre la u”.

  • Samsung

Fundada en 1938 por Lee Byung-chull, quien la llamó Samsung porque en coreano quiere decir “Tres Estrellas”. El hombre quería que su empresa durara para siempre, como las estrellas en el cielo; en la cultura coreana, el número tres significa algo grande, poderoso y brillante.

  • IKEA

El sueco Ingvar Kamprad tenía solo 17 años cuando fundó IKEA en 1943. El nombre de la compañía es en realidad un acrónimo del nombre de su creador (Ingvar Kamprad: IK) sumado a su pueblo natal en Suecia (Elmtaryd, Agunnaryd: EA).

  • Google

Tuvo su origen en 1996 y al principio se llamaba “BackRub” (“masaje en la espalda”). Su nombre definitivo surgió de un error: su cofundador Larry Page escribió mal la palabra “googol”, que en verdad es una cifra, un dígito seguido de 100 ceros. Page y su socio Sergey Brin decidieron quedarse con el nombre básicamente porque el dominio estaba disponible. “Nos dimos cuenta de que mucha gente se confunde al deletrear palabras”, dijo Page. Por esa razón Google corrige errores de tipeo en sus búsquedas.

  • Gap

La primera tienda Gap se inauguró en San Francisco en 1969. La empresa fue fundada por Donald y Doris F. Fisher; al principio solo vendían jeans Levi’s y discos de vinilo, apuntando a adolescentes y jóvenes. Por eso los Fisher la llamaron “Gap”, que significa “grieta” o “espacio”: la brecha generacional que existe entre los jóvenes y los adultos.

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El Efecto de la Puerta

doorway

Sucede en el hogar, sucede en la oficina, sucede en todas partes. En cuanto uno entra a un lugar, olvida de inmediato por qué está entrando allí. Sin embargo, esto no es señal de que uno se está volviendo loco, viejo, o ambas cosas. Al contrario, es señal de que el cerebro está funcionando bien. Se llama el Efecto de la Puerta. Y nos pasa a todos.

Antes los científicos pensaban que la memoria era similar a un gran archivo. Es decir, una persona tiene una experiencia y la guarda en un pequeño cajón en el cerebro. Más tarde, la persona puede abrir el mismo cajón y encuentra su recuerdo, intacto y en el mismo lugar. Es una bella metáfora, y es errónea. El cerebro es más complicado: se parece a una súper computadora con docenas de aplicaciones corriendo en simultáneo. Un estudio realizado en 2011 descubrió que el Efecto de la Puerta es el resultado de varios de estos programas funcionando al mismo tiempo.

Los investigadores pusieron a 55 estudiantes a jugar en computadoras. El juego consistía en recorrer un edificio virtual juntando objetos y llevándolos de una habitación a otra. Con cierta frecuencia aparecía un objeto en la pantalla: si el estudiante estaba transportando ese objeto, o lo acababa de dejar, debía cliquear “SÍ”. A veces la imagen aparecía justo después de que el participante había entrado a una habitación, otras veces cuando el participante estaba en el medio de la habitación. Luego, el experimento se repitió pero no de manera virtual, sino con una versión real de las habitaciones (ocultando los objetos que los estudiantes llevaban así no podían comprobar qué estaban llevando en ese momento).

El resultado fue el mismo: el simple acto de atravesar una puerta hace que la gente se olvide de lo que está haciendo. Dentro de una habitación, la memoria de los participantes permanecía intacta; pero cruzar una puerta les borraba todo recuerdo de lo que estaban haciendo. Los científicos concluyeron que para los cerebros de los participantes, una puerta establece una especie de corte. La memoria y el movimiento de los estudiantes literalmente chocaban contra una pared: del otro lado de esa pared encontraban otro contexto, otro paisaje, otra memoria. Las “computadoras mentales” de los participantes estaban corriendo simultáneamente las aplicaciones de conciencia espacial, movimiento y memoria. Cada aplicación exige atención, y ellos no podían prestarle atención a todo a la vez.

No parece haber manera de evitar el Efecto de la Puerta. Salvo, tal vez, anotarse en un papel todas las cosas que uno le quiere decir a su jefe.

(Fuente: Mental Floss)

El libro más extraño del mundo

Codex Tapa

Solo para darles una idea de lo extraño que es este libro: en una página hay una ilustración que muestra a una pareja haciendo el amor, y en las sucesivas imágenes, la pareja termina fundiéndose para convertirse en un cocodrilo.

El libro se llama Codex Seraphinianus, se publicó en 1981, y consiste en una especie de enciclopedia de un mundo imaginario. Fue creado por el italiano Luigi Serafini, artista, arquitecto y diseñador industrial. Tiene unas 360 páginas y, además de sus muchas ilustraciones (tan demenciales como la descrita arriba) está escrito en un idioma inventado y con un alfabeto también inventado.

codex pagina interior

Todo el texto del libro es manuscrito. Las ilustraciones, realizadas a mano con lápices de colores, muestran flora, fauna, anatomías, moda y comida, todas ellas muy extrañas, a veces parodias de elementos reales: una fruta que sangra, una planta que crece hasta convertirse en una silla, máquinas sin sentido. De vez en cuando aparece una ilustración más reconocible: un mapa, un rostro humano; otras veces los dibujos son completamente abstractos.

El sistema de numeración de las páginas fue descifrado por varios expertos que trabajaron de manera independiente entre sí. Pero el lenguaje del libro ha desafiado –y resistido– el análisis de los lingüistas desde su publicación. Serafini declaró que no hay ningún sentido oculto en el texto del Codex, y lo describió como “asémico”: una forma de escritura abierta y sin palabras, que no tiene ningún contenido semántico específico. Esto provoca un vacío de sentido para que el lector lo interprete. El autor sostuvo que su experiencia al crear el libro fue casi de escritura automática: él quiso trasladar al lector la sensación de los niños cuando se encuentran ante un libro que no pueden comprender.

El Codex Seraphinianus está dividido en once capítulos, agrupados en dos secciones, una dedicada al mundo natural y la otra a las humanidades. Cada capítulo parece abarcar un tema enciclopédico:

Capítulo 1: tipos de flora, como flores extrañas y árboles que se arrancan de raíz a sí mismos y emigran.

Capítulo 2: dedicado a la fauna, con variaciones surrealistas de animales conocidos como caballos, hipopótamos, rinocerontes, pájaros.

Capítulo 3: aparentemente trata sobre un reino separado de bizarras criaturas bípedas.

Capítulo 4: abarca algo que parece ser física y química. Es el capítulo más abstracto y enigmático.

Capítulo 5: extravagantes máquinas y vehículos.

Capítulo 6: ciencias humanas como biología, sexualidad, pueblos aborígenes y ejemplos de herramientas (lapiceras, tenazas) injertadas en cuerpos humanos.

Capítulo 7: es el capítulo histórico. Muestra pueblos con sus fechas de origen y desaparición, y escenas que parecen religiosas.

Capítulo 8: cuenta la historia del sistema de escritura del Codex.

Capítulo 9: trata sobre comida y vestimenta.

Capítulo 10: describe juegos extraños y deportes atléticos.

Capítulo 11: totalmente dedicado a la arquitectura.

codex pagina interior 2

Aunque el contenido sea incomprensible (salvo una cita en francés de “En busca del tiempo perdido”, de Proust) el libro es fascinante. Googleen más imágenes para empezar a descubrirlo. Y si quieren ver ilustraciones tan raras como fascinantes, tengan este libro. Es el más extraño del mundo, pero está en Amazon.

(Fuente: Dangerous Minds; Wikipedia)

“Para ser creativo, no tengas un trabajo” (Brian Eno)

Brian Eno

Hay muchas historias sobre artistas célebres que, por una u otra razón, mantuvieron sus trabajos diurnos. T.S. Eliot es uno de ellos: mientras escribía “La tierra baldía”, supervisaba cuentas para el Lloyds Bank. El artista plástico Willem de Kooning pintaba carteles, Philip Glass instalaba lavaplatos, el poeta Wallace Stevens se desempeñaba en una empresa de seguros, Jorge Luis Borges dirigía una biblioteca (por lo menos tenía que ver con su talento) y un largo etcétera.

Algunos creen que estos trabajos diarios y tal vez rutinarios les sirven a los artistas para recargar las pilas y crear mejores obras. El músico y productor Brian Eno opina lo contrario: “A menudo me invitan a dar charlas en escuelas de arte y después no vuelven a invitarme, porque lo primero que les digo a los estudiantes es que no deben tener un trabajo”. Para Eno, eso no significa recomendarles que no hagan nada, sino que traten de hacer lo que ellos quieran hacer con su tiempo para aprovechar sus posibilidades al máximo.

El tipo, consciente de que lo que sugiere no es fácil, quiere “trabajar para un futuro en el que todos estén en condiciones de hacer eso” a través de una especie de ingreso básico garantizado para cada miembro de la sociedad. El problema (uno de ellos) es que si ese ingreso resulta demasiado alto puede llevar a la sociedad, y al artista, a una zona de confort y de carencia de limitaciones que no favorezca la creatividad. Daniel Lanois, que colaboró con Eno en varios álbumes de U2, entre otros proyectos, dice que él aprendió esa lección trabajando en experimentos sonoros a partir de solo cuatro cajas de las que extraían sonidos. Lanois asegura que los mejores resultados artísticos proceden de trabajar bajo circunstancias limitadas. El mismo Borges afirmaba que, en ocasiones, la existencia de la censura despierta la imaginación y la creatividad del artista.

Suena un poco extremo, es cierto. Pero convengamos que en el terreno de la creatividad publicitaria, puede suceder que las múltiples limitaciones impuestas por los clientes lleven al nacimiento de una idea innovadora. Insisto: puede suceder… Mientras tanto, mantengamos nuestro trabajo diario. Por el momento, no queda otra.

(Fuente: Open Culture)

Las tres cosas prohibidas en una película de Disney

Pinocho fumando

Todos sabemos que el hecho de que una película sea de Disney ya le otorga un aura especial y que, por esa razón, hay cosas que seguramente no va a incluir. Aunque también sabemos que en varias películas de Disney hay escenas tan perturbadoras que jamás las vamos a olvidar. Las muertes de padres en “Bambi” o en “El Rey León”, por ejemplo, o la escena del incinerador en “Toy Story 3”. De todos modos, la fama de Disney es la de ser un imperio del entretenimiento homogeneizado.

De acuerdo con David Lowery, director de “Pete’s Dragon” (conocida en Latinoamérica como “Mi amigo el dragón”), hay tres cosas que no pueden aparecer en una película de Disney: gente decapitada, gente empalada, y gente fumando. Lowery asegura que estas tres cosas figuran en el contrato como aquello que está prohibido mostrar.

Son restricciones bastante actuales, en realidad, porque en “Pinocho”, que es de 1940, el muñeco aparecía fumándose un tremendo cigarro. Y en “La sirenita”, de 1989, la villana Úrsula era empalada por el mástil de un barco. No queda claro si estas prohibiciones aplican a películas animadas o a todas, y si se incluyen en los contratos de los estudios asociados a Disney (como Marvel o Pixar).

Lo más probable es que esto dependa de la calificación de la película como apta para todo público o con ciertas restricciones para menores. De todos modos, ya en 2015 Disney anunció que prohibía mostrar gente fumando en absolutamente todas sus películas, a menos que fuera “históricamente pertinente”. Así que si van a proponer una producción a Disney, ya saben.

(Fuente: Ain’t It Cool News)

Mira el cierre de tu pantalón: ¿dice “YKK”?

foto YKK

Lo más probable es que tu respuesta sea afirmativa. Cada año, las letras “YKK” se estampan en alrededor de 7.000 millones de cierres relámpagos. Y todos esos cierres son fabricados por una sola empresa japonesa.

Las letras corresponden a Yoshida Kōgyō Kabushikigaisha, que se traduce como Empresa Manufacturera Yoshida. La compañía fue fundada en 1934 por Tadao Yoshida. Los cierres relámpago, inventados por el sueco Gideon Sundback, solo tienen un siglo de existencia y su uso no se extendió hasta la década de 1930. Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, la empresa Talon (donde trabajaba Sundback) vendía unos 500 millones de cierres por año, pero en la década de 1970 fue superada por YKK, según dicen debido a la obsesión de los japoneses por elaborar el cierre perfecto.

Para vencer a sus competidores, Yoshida se puso a trabajar en todos los detalles del cierre, desde el diseño hasta la fabricación, y todo bajo el paraguas de su marca YKK. La empresa funde su propio metal, prepara su propio poliéster, teje y anuda su propio hilo, forja los dientes del cierre y hasta elabora las cajas de cartón para su envío.

Yoshida reunió sus ideales empresariales en lo que se conoce como el “Ciclo del Bien” de YKK, una especie de manifiesto en el que declara que “nadie prospera a menos que brinde beneficios a otros”. Parece que funciona, porque la calidad de sus productos es reconocida por las más grandes marcas del mundo. La prueba principal son esas tres letras que my probablemente adornan tus pantalones.

(Fuente: Smithsonian.com)

“¿Ya no hay nada sagrado?”: Nike y los Beatles

carta puteando a Nike

En marzo de 1987, Nike estrenó el primer aviso publicitario de la historia que incluyó una canción de los Beatles. Para ello, le pagó una licencia de medio millón de dólares a Capital Records y a Michael Jackson, dueño de los derechos. La canción era “Revolution” (no la versión del Álbum Blanco sino la que salió en single, más acelerada y metalera).

La publicidad de Nike generó bastante controversia: mucha gente consideraba, no sin razón, que el catálogo de los Beatles era sagrado y no debía ser utilizado con fines comerciales. Un fan en particular se enfureció tanto que envió una tremenda carta al departamento de marketing y publicidad de Nike. La carta fue reproducida por el excelso sitio Letters of Note, donde también se afirma que hoy esa carta está enmarcada y colgada en las oficinas de Nike.

Ah, en julio de aquel año, los tres Beatles vivos en aquel entonces le hicieron juicio a Nike oponiéndose al uso de la canción en el aviso; hubo un arreglo económico en 1989.

A continuación, mi traducción de la carta.

“Esta carta de queja es la respuesta a su publicidad nauseabunda que vi ayer en la televisión. Con una completa falta de gusto, ustedes han creado un comercial para sus zapatillas Michael Jordan, que explota, profana e insulta a los fans de los Beatles y de la música en general. La degradación de la canción “Revolution” en el aviso es un aparente indicio de su falta de integridad como empresa. Su táctica, obviamente, es usar la popularidad universal de los Beatles para vender el producto. ¿Tan bajo han caído? ¿’Ya no hay nada sagrado’, como reza el dicho? Su única motivación es hacer más dinero, y en el proceso parece que no les importa haber pisoteado y ensuciado los hermosos recuerdos de millones y millones de personas en todo el mundo. La gente como ustedes me hace vomitar; rastreros, vacuos, pestilentes pervertidos. Su falta de sensibilidad solo es comparable con su exceso de odiosidad. Es cierto, han esperado que pasen casi siete años desde la muerte de John Ono Lennon; pero es obvio que no lo hicieron por respeto (¿qué es eso?).

Durante mis años de estudiante secundario, cuando jugaba al básquet, pasando por mi años de universidad y hasta el día de hoy, he comprado sus zapatillas. Sin embargo, les puedo asegurar que ni yo ni muchos de mis amigos jamás, JAMÁS, volveremos a contribuir con sus enfermantes tácticas de venta. Con gente como ustedes en el mundo, la eutanasia cuenta con muchas e inéditas posibilidades.

Gracias, y espero que se atraganten.

Muy cordialmente, (firma)”

(Fuente: Letters of Note)