La única palabra prohibida en Star Trek

god star trek

Se viene “Star Trek: Discovery”, una nueva serie basada en la mitología Star Trek, y es una excelente excusa para recordar algunas de las ideas del creador de la saga, Gene Roddenberry.

El hombre planteó algunas reglas para el universo que inauguró la serie original: sostuvo que las tripulaciones debían ser diversas en cuanto a su etnicidad (de hecho, la “Star Trek” original incluyó el primer beso interracial de la televisión estadounidense), que los personajes no debían interferir con otras culturas, y que no debía haber conflictos personales serios a bordo de la nave.

Y había otra regla, incluso más revolucionaria para la época del estreno: la palabra “Dios” nunca debía ser mencionada en el programa. La idea de Roddenberry era que en el siglo 23, la civilización estaría basada en la ciencia y por lo tanto la religión básicamente no existiría. Esta regla no solo significaba que la religión no formaría parte de las historias, sino que hasta estaba prohibido decir frases casuales como “Ay, Dios”, o “Por el amor de Dios”. Si alguno de los actores improvisaba alguna de esas expresiones, se cortaba la escena.

Curiosamente, algunas de las películas con la tripulación original no siguieron esta regla al pie de la letra; cuando Kirk hace explotar el Enterprise le dice a McCoy: “My God, Bones, what have I done?” Y el quinto filme de la serie, la muy floja “Star Trek V: The Final Frontier”, directamente se trata de la búsqueda de Dios, o de quienes ellos suponen que es Dios (no, no lo es).

Los creadores de la nueva serie no prometen adherir con fidelidad a estas reglas de Roddenberry, en particular la de que no haya conflictos entre los tripulantes. Veremos si siguen el resto de las premisas, incluyendo la palabra prohibida.

(Fuentes: Mental Floss, Entertainment Weekly)

Un video viral realizado hace 61 años

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En 1956, General Motors estrenó un video llamado “Design for Dreaming” (“Diseño para soñar”), parte de una serie de cortos que la compañía realizó para promover Motorama, un evento anual en el que mostraban no solo autos sino también su visión del futuro. Ese año, Motorama se llevó a cabo en un enorme espacio en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York. La intención de la película era publicitar este evento, y sus posteriores versiones en el resto de los Estados Unidos. “Design for Dreaming” hizo todo eso, pero también tenía algo que lo separaba de cualquier otro video promocional de la época –y de cualquier época, ya que estamos. Desde su aparición, el cortometraje, que dura poco más de 9 minutos, se ha usado en videos musicales, documentales y películas. Se ha convertido, en suma, en una película de culto.

Todo el video es un musical. Comienza con una mujer (Tad Tadlock, protagonista y coreógrafa de la pieza) dormida en su habitación. Un hombre enmascarado sale de un ropero y la invita al show Motorama en el Waldorf. Mágicamente ella recibe un vestido de gala y, ya en el show, ve los nuevos modelos de General Motors: un Corvette, un Buick, un Pontiac. El enmascarado le promete un auto de cada uno de estos modelos, pero a la mujer le aparece un delantal de cocina por encima del vestido y se desmaya. Un hombre grita “¡Llévenla a la cocina, rápido!”, luego de lo cual ella se despierta en una cocina futurista (parte de la muestra de Motorama) y se maravilla ante los electrodomésticos modernos. La mujer inserta una tarjeta en una ranura, presiona un par de botones y, como por arte de magia, sale una torta de cumpleaños. Ella sopla las velas y es transportada de nuevo al Waldorf. La película termina con ella y el enmascarado, ahora sin máscara, viajando en la “autopista eléctrica del futuro”.

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El video fue dirigido por un tal William Beaudine. Aunque no lo conozcan (y yo tampoco) el tipo es uno de los directores más prolíficos de la historia de Hollywood: entre 1915 y 1936, Beaudine dirigió casi 350 filmes. Algunos más o menos conocidos, como “Lassie” y “Las aventuras de Rin Tin Tin”. Otros muy ignotos pero que tienen nombre de joyas que habría que ver: “Jesse James contra la hija de Frankenstein”, “Billy the Kid contra Drácula”, “Bela Lugosi encuentra un gorila de Brooklyn”. Al hombre se lo conocía por el apodo “Una toma” (“One-Shot”) porque se limitaba a filmar cada escena una sola vez, más allá de cómo hubiera salido. En un momento de “Design for Dreaming”, a la actriz se le rompe la parte de atrás del vestido y durante el resto de la película se la pasa pisando el jirón de tela.

A pesar de esta marca registrada del director, el corto de GM está lleno de imágenes extrañas y fantásticas, lo que lo hace muy disfrutable. En archive.org hay varias críticas del video y casi todas son positivas, elogiando su creatividad y sus canciones. Pero los fans del filme no son solamente desconocidos de Internet, sino también famosos. La obra de Beaudine aparece en el video de “In Your Eyes” de Peter Gabriel, y también en el clip de “Superconductor” de Rush. El director de este último, Gerald Casale, sostuvo que ama “Design for Dreaming” por su descripción del futuro “que nos prometieron en la década de los 50”.

Las apariciones del corto son muchísimas; estos son solo algunos ejemplos:

  • Un comercial realizado para Super Mario Land 1.
  • La serie de documentales “Pandora’s Box: A Fable From the Age of Science”, de la BBC.
  • Un anuncio para la Power Macintosh realizado en 1994.
  • Un episodio de la serie Mystery Science Theater 3000.
  • En la película “The Game” (David Fincher, 1997) el personaje de Michael Douglas mira “Design for Dreaming” mientras le hacen un examen físico.
  • La película “The Stepford Wives”, de 2004, usa clips del video en su secuencia de títulos.
  • En 2006, la banda Nine Inch Nails pasaba fragmentos del corto durante sus recitales.
  • Hay todo un género de videos en YouTube que toman una canción moderna (Arcade Fire, Magnetic Fields, etc.) y le agregan secuencias de “Design for Dreaming”.

El video tiene una secuela llamada “A Touch of Magic”, realizada en 1961, también musical y también protagonizada por Tad Tadlock. En este filme, aún más extraño que el original, la heroína y su acompañante, James Mitchell, bailan en un modelo de cartón del show Motorama; luego se transportan al pasado donde Mitchell lucha con un monstruo mezcla de dragón y Godzilla (?).

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Según el sitio Atlas Obscura, una de las razones para la permanencia del comercial “Design for Dreaming” es su eterno optimismo acerca del futuro. En una de las canciones, Tadlock dice “todos dicen que el futuro es extraño, pero yo tengo la sensación de que algunas cosas no van a cambiar”. Tenía razón. Una de las cosas que no cambió es la popularidad de este video, 61 años después.

(Fuente: Atlas Obscura)

La conexión Tarantino-Scorsese

scorsese y tarantino

Existe más de una conexión en la singular obra de estos dos directores estadounidenses, pero esta es buenísima, sobre todo porque relaciona dos de sus mejores películas: “Taxi Driver” de Scorsese y “Pulp Fiction” de Tarantino. La primera es una dura, violenta y extraordinaria película del gran Scorsese protagonizada por Robert DeNiro, Jodie Foster, Harvey Keitel y Cybil Shepherd, entre otros. Entre sus muchas secuencias memorables, a mí siempre me fascinó aquella en la que Travis (DeNiro) le compra armas a un tipo en la habitación de un hotel. Es la única escena en la que aparece el personaje del vendedor, Easy Andy, y es inolvidable.

Una de las razones es que el actor que interpreta a Andy no es actor. Se llamaba Steve Prince y era esa clase de tipo: vendedor, estafador, y además amigo de Scorsese. El director estaba tan encantado con este personaje, que hizo un documental sobre él en 1978, llamado “American Boy”, en el que relataba las experiencias de Prince. El documental nunca se estrenó oficialmente pero sí se pasó extraoficialmente en algunos cines, y circularon videos piratas con la película (hoy está en YouTube). Pocas personas la vieron, pero una de ellas fue Quentin Tarantino. Y una de las historias que cuenta Prince le quedó grabada en la memoria.

Prince relata que fue a comprar heroína a la casa de un dealer, y la chica que estaba con él sufrió una sobredosis, por lo que tuvieron que inyectarle adrenalina directamente en el corazón. ¿Les resulta familiar la escena? Por supuesto: la escena aparece paso a paso en “Pulp Fiction”, recreada por John Travolta y Uma Thurman. Si ven el documental de Scorsese se van a dar cuenta de que la recreación de Tarantino es tremendamente fiel a lo que narra Prince.

Existe una especie de secuela de aquel documental llamada “American Prince”, que se hizo en 2009 y la dirigió un tal Tommy Pallotta. En esta secuela, Prince recuerda su vida en los años 70 y habla sobre la escena de “Pulp Fiction” que, digamos, lo “homenajea”. Todo esto está hoy disponible en algún lugar de Internet. Si son fans de estos dos directores como yo (sobre todo de Scorsese) no se lo pierdan.

(Fuente: filmschoolrejects.com)

Los 11 dibujos animados censurados de la Warner

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Tal como lo indica el título, existen 11 cortos animados de las series Looney Tunes y Merrie Melodies (uno de ellos protagonizado por Bugs Bunny) que fueron retirados de circulación en 1968 y nunca más pasados en televisión. Tampoco han sido editados en video, y Ted Turner, dueño de Cartoon Network, juró que nunca los iba a mostrar.

¿Cuál es la razón de esto? Simple: racismo. Los chistes racistas en estos cortos son tan frecuentes e insultantes, que resultaría imposible cortarlos, lo que sí se ha hecho con otros cortos a los que se les quitaron personajes ofensivos. Pero en estos casos no se puede. Por ejemplo, un corto de 1937 llamado “Clean Pastures” está ambientado en un sector del Paraíso destinado a los negros: una especie de San Pedro negro está preocupado porque no muchos negros llegan al Cielo, por lo que envía un ángel negro medio tonto a la Tierra. El ángel se para en el medio de Harlem y les ofrece a los morochos comida, viajes y sandías (que los negros comen sandías y pollo frito es uno de los estereotipos racistas de los EE.UU.). Finalmente quienes convencen a los negros son un grupo de ángeles que haven jazz, y todos los negros se van al Cielo, por lo que uno supone que se murieron al mismo tiempo.

Otro corto se llama “The Isle of Pingo Pongo” y es una parodia de un documental en la que descubren una isla tropical donde los nativos tocan una música “primitiva y salvaje”. Es jazz, desde luego. El corto de Bugs Bunny se llama “All This and Rabbit Stew” y consiste, como casi siempre, en el conejo evitando ser cazado; pero en este caso el cazador es una combinación de estereotipos afroamericanos. Lo más ofensivo, aseguran, es la voz del personaje.

Si bien los cortos no se pasan en TV ni se editan en otros formatos, sí están disponibles en YouTube y parece que son muy populares. Si les picó la curiosidad, véanlos allí, y se darán cuenta de por qué están censurados.

(Fuente: Cracked.com)

Los buenos muchachos de la publicidad

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No sé ustedes, pero a mí me encanta “Buenos muchachos” (“Goodfellas”, Martin Scorsese, 1990). Son tantos los momentos inolvidables que tiene la película que se hace difícil elegir uno. Sin embargo, hay una secuencia que a mí y, supongo, a todos los que trabajamos en publicidad, nos resulta particularmente fascinante: es el espantoso comercial que vende pelucas, las Morrie’s Wigs.

En el filme, Morrie es un comerciante conectado con los buenos muchachos, a quienes entrega datos sobre posibles robos y luego les reclama su parte, con lo que termina impiadosamente asesinado. El personaje de Morrie Kessler es interpretado por Chuck Low, que no era actor sino el portero del edificio donde vivía Robert De Niro. El director Scorsese quería poblar la película con personajes reales (de hecho, aparecen varios mafiosos verdaderos) y eligió a Low, quien ya había participado de otros filmes de De Niro, como “El rey de la comedia” y “La Misión”, entre otras. Parece que Low solía molestar a De Niro con su permanente deseo de trabajar en cine, del mismo modo en que su personaje acosaba a los buenos muchachos para ser parte de la banda.

La historia del comercial que aparece en la película es genial. Durante la preproducción de “Goodfellas”, Scorsese vio un aviso por televisión: un comercial para una compañía local que fabricaba ventanas. La pieza era muy cruda y elemental, y estaba protagonizada por el dueño de la empresa, Stephen Pacca, quien en un momento decía “¡No tire su dinero por la ventana!” mientras mostraba, en efecto, billetes de un dólar volando a través de una ventana. Scorsese se contactó con Pacca para consultarlo sobre el aviso de Morrie, y terminó encargándole el trabajo: Pacca escribió el guion, dibujó los storyboards, usó a sus técnicos (en verdad empleados de su empresa), encontró las locaciones y hasta editó el aviso. El mismísimo nombre de la compañía, Morrie’s Wigs, fue creación de Pacca.

El anuncio se filmó una semana antes del comienzo de la producción de “Goodfellas”. Scorsese les prohibió a sus técnicos interferir con el trabajo de Pacca; no quería que el comercial pareciera profesional, sino que lo quería tal y como su autor lo había imaginado. Es así como Pacca cuenta con su propio crédito en el sitio IMDB: aparece como el creador del comercial de Morrie’s Wigs. Para envidia de todos nosotros, seguramente.

(Fuente: mrgodfrey.tumblr.com)

Marcas de ficción

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A veces las películas muestran marcas reales siendo utilizadas y/o mencionadas por los protagonistas, y estas presencias pueden ser pagas (“brand placement”) o no. Pero otras veces, en el cine aparecen marcas ficticias creadas exclusivamente para algún filme o serie de televisión. El recurso no se agota en una película sino que suele usarse con frecuencia, en varios filmes o incluso a lo largo de la obra de un director.

Tal vez el caso más célebre sea el de la marca ACME, omnipresente en los dibujos animados de Looney Tunes, particularmente los del Coyote y el Correcaminos. Hay otros ejemplos, y son los que repasa esta nota.

  • Oceanic Airlines

Esta aerolínea es famosa porque uno de sus aviones cayó en una isla desierta (o en el purgatorio, o en el infierno, o en un universo paralelo, vaya uno a saber) y así dio comienzo a la serie “Lost”. Pero no solo apareció allí sino también en “Buffy the Vampire Slayer”: el avión donde viajaba la mismísima Buffy casi se estrella. Más vale no volar en Oceanic Airlines.

  • Cerveza Heisler

La bebida se ve en “Malcolm in the Middle”, “Brooklyn 99”, “Heroes”, “Lost” (lo que tal vez explique el accidente de avión) y hasta “Star Trek”, lo que significa que la cerveza Heisler va a seguir en el mercado durante unos 300 años más. No sé cuántas otras marcas pueden decir lo mismo.

  • Finder-Spyder

Un motor de búsqueda en Internet con exitosas apariciones en series cuyos protagonistas claramente desconocen Google. Finder-Spyder, con un logo fuertemente inspirado en el de Google, es usado en “CSI” y “Breaking Bad”. Tiene una función muy útil para series policiales: un rastreador de teléfonos.

  • Cerveza Jekyll Island

Otra marca de cerveza, con menos presencia que Heisler pero que aparece en “Dexter”, “Community” y “Lost” (es evidente que el alcohol era muy necesario para entender esta serie).

  • ACME Corporation

Como ya se mencionó, es la compañía que suele usar el Coyote para cazar al Correcaminos. La empresa parece especializarse en tratar cruelmente a los animales: uno de sus productos se llama “Cinta Gigante de Goma para atrapar Correcaminos”. ACME aparecía también en la película “Quién engañó a Roger Rabbit”.

  • Pizza Planet

La pizzería está presente en casi todas las películas de Pixar desde su debut en “Toy Story”, donde aparecía su casa central. Los muchachos de Pixar siempre se las ingenian para mostrar la camioneta de delivery de Pizza Planet, incluso en “Buscando a Nemo”, en las escenas ambientadas en Australia.

  • 555-2368

Se sabe que en las películas estadounidenses todos los números telefónicos empiezan con 555, pero este caso es más específico. El número 555-2368 aparece completo en “Ghostbusters”, “Encuentros cercanos del tercer tipo” y en la serie “La Mujer Biónica”.

  • Hamburguesas Big Kahuna

Comida rápida de aspecto muy apetitoso, aunque está presente en varias películas de Tarantino, y estas siempre tienen alguna escena que corta el apetito. Está en “Pulp Fiction” (donde es elogiada por el personaje de Samuel L. Jackson), “Reservoir Dogs” y “Del crepúsculo al amanecer”, entre otras.

  • Rentadora de Autos Gannon

Su debut fue a través de publicidad en los boarding passes de “Lost”, pero también está en la serie “Heroes”, lo que alimentó la teoría de que los dos programas transcurren en la misma dimensión.

  • Let’s

Marca de papas fritas basada en Lay’s, y que se puede ver en una amplia variedad de programas. Entre ellos, “Community”, “Gilmore Girls” y “Buffy the Vampire Slayer”.

  • Whisky J. Darby

Aparece en “Community”, “Life” y también en “Lost”. En esta última ya no pueden quedar dudas de que los pilotos eran alcohólicos, ¿no?

  • Cigarrillos Morley

Con una etiqueta sospechosamente parecida a la de Marlboro, esta marca es la que aparece en más series: “The Walking Dead”, “Heroes”, “Buffy the Vampire Slayer”, “Lost”, “Malcolm in the Middle”, “The X-Files”, “Breaking Bad”, “Beverly Hills 90210”, “CSI”.

(Fuente: fivesquid)

“Cómo filmar comerciales de jabón vendedores”, por Ingmar Bergman

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La muerte, la angustia existencial, la ausencia de Dios, la persistencia de la maldad. Los temas que sobrevuelan la obra del cineasta sueco Ingmar Bergman no parecen los más adecuados para una campaña publicitaria. Sin embargo, el hombre dirigió una serie de comerciales en 1951, y para la marca de jabones Bris (“brisa”). ¿Cómo fue?

En aquel entonces la industria cinematográfica sueca estaba de huelga, en protesta por los altos impuestos al entretenimiento establecidos por el gobierno. Bergman tenía 33 años, dos ex esposas, cinco hijos, una esposa nueva y un sexto hijo en camino. Necesitaba dinero, y en consecuencia aceptó un encargo para crear una campaña para un nuevo jabón. Él mismo lo recordó así:

“Originalmente acepté los comerciales de Bris para salvar la vida de mi familia y la mía propia. Pero eso era secundario. La razón principal fue que me dieron libertad absoluta para hacer lo que quisiera con el mensaje del producto. Siempre se me hizo difícil tener algún resentimiento hacia la industria cuando esta le pide ayuda a la cultura, cheque en mano.”

Bergman contrató a su director de fotografía preferido en aquel momento, Gunnar Fischer, y juntos hicieron nueve cortos de más de un minuto de extensión, que se proyectaron en cines durante los tres años siguientes. En esos cortos, e increíblemente, aparecen varios recursos clásicos de sus películas: espejos, dobles, historias dentro de otras historias. El primero, de lanzamiento, se llamó “Jabón Bris” y es el más básico. A partir de allí, la cosa se puso más extraña e imaginativa. El generoso sitio Open Culture compartió una breve descripción de cada “episodio” de la saga; los comerciales están en YouTube:

  • Episodio 2, “Chica de tenis”: un partido de tenis se convierte en una batalla épica entre el bien y el mal, es decir, entre el jabón Bris y las bacterias.
  • Episodio 3, “Gustaviano”: cuenta la escasa higiene en la corte del rey Gustav III, en el siglo 17. Claro, no tenían Bris.
  • Episodio 4, “Operación”: según los expertos, este es el más intrigante, ya que Bergman se refiere al negocio del cine usando todos los trucos a su disposición.
  • Episodio 5, “Show de magia”: otra batalla entre el bien y el mal, ahora en miniatura.
  • Episodio 6, “El inventor”: un hombre inventa el jabón antibacterial, pero se despierta y se da cuenta de que era un sueño. Y encima, ya lo había inventado Bris.
  • Episodio 7, “El acertijo”: Bergman crea un acertijo con imágenes mediante un montaje, para comunicar el slogan “Bris mata las bacterias – sin bacterias, sin olor”.
  • Episodio 8, “Tridimensional”: Bergman pensaba que las películas en 3D eran “ridículamente estúpidas” y en este corto las ataca con humor.
  • Episodio 9, “La princesa y el porquero”: protagonizado por Bibi Andersson, entonces de 15 años y luego actriz en varios filmes del sueco.

Ingmar Bergman no fue el único director legendario que incursionó en publicidad; también lo hicieron Fellini y Scorsese, entre otros. Pero el caso del sueco es notable porque, como ya se dijo, su cine no parece el más apropiado para vender productos. Busquen estos comerciales: son tan curiosos como entretenidos.

(Fuente: Open Culture)