Es mi empresa y la llamo como quiero

nombres de empresas

Cuando una empresa es conocida en todo el mundo, su nombre pasa a ser parte de nuestro lenguaje casi cotidiano. Eso hace que a nadie se le ocurra cuestionar ese nombre, por muy extravagante que suene. Los más curiosos, eso sí, se pueden preguntar de dónde salieron esos nombres. Para ellos, aquí va una lista de 15 célebres compañías y el origen de sus nombres.

  • Twitter

Jack Dorsey creó Twitter en 2006 como un servicio de mensajes online que se podía actualizar en un website en tiempo real. Originalmente, el nombre de su emprendimiento era “Status”, pero Dorsey quería un nombre que despertara un sentimiento de animación y entusiasmo -en inglés, “buzzing”- con solo escucharlo; por eso se le ocurrió “Twitch” (que significa algo así como “sacudida”) porque eso es lo que hace un teléfono cuando vibra. Al final Dorsey se decidió por “Twitter” porque el nombre anterior no le parecía lo suficientemente fuerte. “Queríamos capturar esa sensación física de que estás vibrando en el bolsillo de un amigo tuyo”, declaró Dorsey, “e hicimos un brainstorming de nombres hasta que llegamos a Twitch, que no nos convenció; entonces nos pusimos a buscar palabras similares en un diccionario, nos encontramos con ‘twitter’ y nos pareció perfecta; la definición es ‘una breve explosión de información intrascendente’ y también ‘trinos de pájaros’, y eso era exactamente lo que era el producto.”

  • Skype

Lanzado en 2003, el nombre Skype deriva de “Sky peer-to-peer”, es decir “el cielo de colega a colega”. Querían representar la conexión de la gente a través del “cielo” y sin cables. La marca fue luego abreviada como Skyper, pero el dominio skyper.com ya estaba registrado por lo cual los desarrolladores simplemente le quitaron la “r” del final y se transformó en el nombre Skype.

  • Facebook

Esta historia es más conocida: Mark Zuckerberg creó Facebook, Inc. en 2004 para conectar online a estudiantes de Harvard. El nombre de la empresa proviene del “libro de caras” físico, un directorio con los nombres y rostros de los estudiantes que se repartía en las universidades de los Estados Unidos. Originalmente la compañía se llamaba TheFacebook.com pero un año después Zuckerberg le sacó el “The”. Quien ingrese hoy a TheFacebook.com es redirigido a Facebook. En una entrevista con TechCrunch, le preguntaron a Zuckerberg qué haría de manera diferente si hoy creara su empresa, y él contestó “le pondría el dominio correcto”.

  • LEGO

El carpintero danés Ole Kirk Christiansen le puso LEGO a su empresa manufacturera en 1934. La compañía fabricaba escaleras, tablas de planchar, banquetas y juguetes de madera. El nombre proviene de la frase danesa “Leg Godt”, que significa “Juega bien” en español, y en latín quiere decir “Construyo” o “Ensamblo”. Lo cierto es que LEGO recién creó los famosos ladrillos de plástico en 1949.

  • Amazon

La empresa fue fundada en 1994 y se llamaba “Cadabra”, parte de la palabra mágica “abracadabra”. Sin embargo, Jeff Bezos decidió cambiarle el nombre por Amazon cuando escuchó que su abogado se refirió erróneamente a la marca como “cadáver”. Bezos eligió el nombre Amazon por el río: quería que su empresa reflejara el enorme tamaño del Amazonas y por eso en 1995 le agregó el claim “La librería más grande del mundo”. Otra razón por la que le gustaba el nombre era que iba a aparecer primero en las listas de Internet, en aquel entonces ordenadas alfabéticamente. A Bezos también le gustaba el nombre Relentless (“incansable”, “incesante”) y registró el dominio: entrando a relentless.com, el sitio redirige a Amazon. El logo de la empresa incluye una flecha que va de la A a la Z, para comunicar que venden de todo.

  • Starbucks

Jerry Baldwin, Zev Siegl y Gordon Bowker fundaron Starbucks en 1971. El socio de Bowker les contó que las palabras que empiezan con las letras “ST” son más potentes y memorables, por lo que buscaron nombres que empezaran así. Primero encontraron un pequeño pueblo minero llamado “Starbo” y eso les hizo recordar al primer oficial del capitán Ahab en la novela “Moby Dick”, que se llamaba Starbucks, y les pareció un nombre mucho más fuerte. Curiosamente se convencieron de que a Starbucks le encantaba el café, aunque en el libro no aparece nunca bebiéndolo. Bowker cuenta que muchas veces había oído decir que el primer oficial del Pequod, el barco de Ahab, era un amante del café, hasta que alguien le aclaró que esto solo sucedía en la película. Los fundadores de la empresa también pensaron en llamarla “Pequod” y “Cargo House”.

  • Apple

Mucha gente cree que la empresa de tecnología se llama así por el sello discográfico de los Beatles, Apple Corps Ltd, ya que tanto Steve Jobs como Steve Wozniak eran fanáticos de la banda. En realidad Apple debe su nombre a una granja de manzanas de Oregon que su fundador visitó. A Jobs le gustó el nombre porque era “divertido, vivaz y no amenazante”. Wozniak recuerda que fue a buscar a Jobs al aeropuerto; este venía de lo que él llamó “un huerto de manzanas” y sugirió llamar a la compañía “Apple Computer”. Wozniak se acordó del sello de los Beatles, y los dos se pusieron a pensar en nombres alternativos que sonaran más tecnológicos. No se les ocurrió ninguno mejor que Apple, y se quedaron con este.

  • Häagen-Dazs

Pese a la creencia más popular, el nombre no significa nada en danés. El fundador de la empresa, Reuben Mattus, quería un nombre que sonara danés como tributo al comportamiento de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial: el respeto y buen trato que les habían brindado a los judíos durante el conflicto. “El único país que salvó judíos en la guerra fue Dinamarca”, dijo Mattus, “por lo que inventé un nombre danés ficticio y lo registré; no quiere decir nada pero yo sabía que iba a llamar la atención, especialmente por la diéresis sobre la u”.

  • Samsung

Fundada en 1938 por Lee Byung-chull, quien la llamó Samsung porque en coreano quiere decir “Tres Estrellas”. El hombre quería que su empresa durara para siempre, como las estrellas en el cielo; en la cultura coreana, el número tres significa algo grande, poderoso y brillante.

  • IKEA

El sueco Ingvar Kamprad tenía solo 17 años cuando fundó IKEA en 1943. El nombre de la compañía es en realidad un acrónimo del nombre de su creador (Ingvar Kamprad: IK) sumado a su pueblo natal en Suecia (Elmtaryd, Agunnaryd: EA).

  • Google

Tuvo su origen en 1996 y al principio se llamaba “BackRub” (“masaje en la espalda”). Su nombre definitivo surgió de un error: su cofundador Larry Page escribió mal la palabra “googol”, que en verdad es una cifra, un dígito seguido de 100 ceros. Page y su socio Sergey Brin decidieron quedarse con el nombre básicamente porque el dominio estaba disponible. “Nos dimos cuenta de que mucha gente se confunde al deletrear palabras”, dijo Page. Por esa razón Google corrige errores de tipeo en sus búsquedas.

  • Gap

La primera tienda Gap se inauguró en San Francisco en 1969. La empresa fue fundada por Donald y Doris F. Fisher; al principio solo vendían jeans Levi’s y discos de vinilo, apuntando a adolescentes y jóvenes. Por eso los Fisher la llamaron “Gap”, que significa “grieta” o “espacio”: la brecha generacional que existe entre los jóvenes y los adultos.

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“¿Ya no hay nada sagrado?”: Nike y los Beatles

carta puteando a Nike

En marzo de 1987, Nike estrenó el primer aviso publicitario de la historia que incluyó una canción de los Beatles. Para ello, le pagó una licencia de medio millón de dólares a Capital Records y a Michael Jackson, dueño de los derechos. La canción era “Revolution” (no la versión del Álbum Blanco sino la que salió en single, más acelerada y metalera).

La publicidad de Nike generó bastante controversia: mucha gente consideraba, no sin razón, que el catálogo de los Beatles era sagrado y no debía ser utilizado con fines comerciales. Un fan en particular se enfureció tanto que envió una tremenda carta al departamento de marketing y publicidad de Nike. La carta fue reproducida por el excelso sitio Letters of Note, donde también se afirma que hoy esa carta está enmarcada y colgada en las oficinas de Nike.

Ah, en julio de aquel año, los tres Beatles vivos en aquel entonces le hicieron juicio a Nike oponiéndose al uso de la canción en el aviso; hubo un arreglo económico en 1989.

A continuación, mi traducción de la carta.

“Esta carta de queja es la respuesta a su publicidad nauseabunda que vi ayer en la televisión. Con una completa falta de gusto, ustedes han creado un comercial para sus zapatillas Michael Jordan, que explota, profana e insulta a los fans de los Beatles y de la música en general. La degradación de la canción “Revolution” en el aviso es un aparente indicio de su falta de integridad como empresa. Su táctica, obviamente, es usar la popularidad universal de los Beatles para vender el producto. ¿Tan bajo han caído? ¿’Ya no hay nada sagrado’, como reza el dicho? Su única motivación es hacer más dinero, y en el proceso parece que no les importa haber pisoteado y ensuciado los hermosos recuerdos de millones y millones de personas en todo el mundo. La gente como ustedes me hace vomitar; rastreros, vacuos, pestilentes pervertidos. Su falta de sensibilidad solo es comparable con su exceso de odiosidad. Es cierto, han esperado que pasen casi siete años desde la muerte de John Ono Lennon; pero es obvio que no lo hicieron por respeto (¿qué es eso?).

Durante mis años de estudiante secundario, cuando jugaba al básquet, pasando por mi años de universidad y hasta el día de hoy, he comprado sus zapatillas. Sin embargo, les puedo asegurar que ni yo ni muchos de mis amigos jamás, JAMÁS, volveremos a contribuir con sus enfermantes tácticas de venta. Con gente como ustedes en el mundo, la eutanasia cuenta con muchas e inéditas posibilidades.

Gracias, y espero que se atraganten.

Muy cordialmente, (firma)”

(Fuente: Letters of Note)

Algunos datos curiosos sobre la Coca-Cola

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Básicamente un jarabe saborizado combinado con agua gasificada, la Coca-Cola fue inventada por el farmacéutico John S. Pemberton, en Atlanta, EE.UU., en 1886. Hoy es, desde luego, la bebida favorita de gran parte del planeta. Pero es casi seguro que estos datos que comparto a continuación no los conocías.

  1. Era gratuita

Luego del lanzamiento de la Coca-Cola, la creación de Pemberton no se convirtió en un éxito hasta que un empresario llamado Asa Griggs Candler se hizo cargo del negocio en 1888, luego de la muerte del fundador. Candler hizo que sus vendedores repartieran cupones que valían por una bebida gratis. Una vez que las personas la probaban, volvían por más; ahí es cuando les cobraban 5 centavos el vaso.

  1. Originalmente, la botella tenía la forma de un grano de cacao

Candler era, sin duda, mejor empresario que Pemberton; pero cometió un error. La Coca se vendía por vaso en farmacias y droguerías, y varios embotelladores consultaron a Candler a ver si podían distribuir la gaseosa en botellas de vidrio. Este no se dio cuenta de las posibilidades y les permitió envasar la Coca-Cola por solo un dólar. Los embotelladores comenzaron a ganar tanto dinero que inspiraron la aparición de innumerables gaseosas competidoras, difíciles de distinguir del producto original. Para enfrentar el problema, Coca recomendó a los embotelladores que diseñaran una botella que pudiera ser reconocida al tacto (para cuando los clientes metían la mano en el congelador). En 1916, una planta embotelladora de Indiana creó un envase con la forma de un grano de cacao: no sabían que la Coca-Cola no lo incluye (lo que tenía era coca, con vestigios de cocaína que la compañía quitó alrededor de 1900). Igual, la botella se hizo icónica, y eso le permitió a Candler dejar la empresa para convertirse en alcalde de Atlanta.

  1. Se usaba para calmar bebés

Los entusiastas de la Coca-Cola a fines del siglo 19 no se preocupaban mucho por los efectos del azúcar en los bebés. De hecho, a los niños más escandalosos les daban gotas de la gaseosa con la esperanza de que se calmaran.

  1. La “New Coke” duró más de lo que se piensa

Todos conocemos la historia del fracasado lanzamiento de la “New Coke” en 1985; lo que no muchos saben es que la compañía siguió adelante con la idea de una fórmula alternativa durante varios años más. Luego de que los consumidores obligaran a Coca-Cola a volver al sabor original, la empresa trató de rebrandearla como “Coke II” y la continuó ofreciendo a los embotelladores hasta 2002. Pensaron que su insistencia funcionaría económicamente, ya que la nueva fórmula usaba menos ingredientes y, por lo tanto, era más barata de producir que la Coca-Cola clásica. Se dice que si la nueva fórmula hubiera triunfado, la empresa se podría haber ahorrado más de 50 millones de dólares por año.

  1. Las latas se inventaron para los soldados

Las latas de aluminio de Coca son casi tan icónicas como las botellas, pero nacieron de la necesidad: la empresa las creó para que pudieran ser enviadas a los soldados en el extranjero. Sin embargo, el material estaba racionado durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que la compañía recién pudo producir las latas cuando el conflicto terminó. Coca-Cola comenzó a ofrecer el nuevo envase a los civiles en 1960.

  1. Hicieron Coca-Cola transparente para un general soviético

La expansión global de la Coca se aceleró en la Segunda Guerra Mundial, cuando se construyeron plantas embotelladoras en Europa para satisfacer a los estadounidenses en esos países. La distribución llamó la atención de consumidores extranjeros: el general Eisenhower le hizo probar Coca-Cola al general ruso Georgy Zhukov, que había luchado contra los Nazis. A Zhukov le encantó pero temió que en la Unión Soviética estalinista no iban a ver bien que él disfrutara una bebida tan norteamericana y capitalista. Por eso pidió que la empresa produjera la gaseosa, exclusivamente para él, en una botella transparente y que la bebida no tuviera color para que resultara parecida al vodka. Coca-Cola aceptó. Los rusos recién conocieron el color clásico de la Coca en 1985.

  1. Trataron de reemplazar al café

Coca-Cola se dio cuenta de que una buena parte de sus consumidores (alrededor del 12%) la bebía a la mañana en lugar de café. Entonces lanzaron la campaña “Coke in the morning” en 1988 y la testearon en varias ciudades; la idea era que resultaba más fácil tomarse una Coca fría que una bebida caliente. La empresa se preocupó por no sugerir que la Coca podía reemplazar el jugo de naranja: después de todo, también eran los dueños de Minute Maid.

  1. Distribuyeron latas con agua sucia (a propósito)

Coca-Cola lanzó una costosa campaña promocional en 1990, llamada “MagiCans”. Cuando los clientes compraban una lata, podían encontrarse con una especial: al abrirla, saltaba un resorte con billetes enrollados. El premio iba desde 1 dólar hasta 500. Para asegurarse de que los clientes no iban a darse cuenta de cuál lata tenía premio (por el peso del envase) la empresa llenó las latas con una solución de agua, cloro y sulfato de amonio. Para desalentar su consumo, tanto el gusto como el sabor del líquido eran repugnantes, lo que no impidió que algunos se lo tomaran y, después, amenazaran con hacerle juicio a la compañía.

  1. Pepsi les jugó limpio

En 2006, dos empleados de Coca-Cola fueron atrapados intentando venderle a Pepsi secretos de la empresa, incluyendo información sobre una nueva bebida en desarrollo. Los empleados entregaron documentos confidenciales, y hasta una muestra de la nueva bebida, a alguien que se hizo pasar por ejecutivo de Pepsi. En realidad era un agente del FBI: Pepsi los había alertado sobre la oferta, y también se lo había informado a Coca. Un vocero de Pepsi declaró a la CNN que “la competencia debe ser justa y legal”.

  1. Ayudaron a hacer famoso a Max Headroom

El personaje virtual Max Headroom fue creado en Gran Bretaña por la discográfica Chrysalis en 1985. Coca-Cola compró los derechos del personaje y lanzó una campaña publicitaria con comerciales dirigidos nada menos que por Ridley Scott. Según la empresa, los avisos ayudaron a que Max Headroom tuviera un 76% de reconocimiento entre los adolescentes.

  1. La fórmula secreta no es tan secreta

La fórmula se conoce como “7X”, y se dice que está guardada en una bóveda y solo es accesible para los ejecutivos top de la empresa. En 2011, el programa radial “This American Life” anunció que habían encontrado la receta en escritos de un historiador de Atlanta llamado Charles Salter, quien la había visto en documentos del fundador de Coca, John Pemberton. Además del extracto de coca, la fórmula incluye aceite de limón, aceite de canela, aceite de nuez moscada y caramelo. Coca-Cola insiste con que esa es una versión vieja de la receta.

  1. La mejor Coca-Cola es la de McDonald’s

Ya desde 1955 Coca-Cola y McDonald’s han sido socios. En aquel año, Ray Kroc, dueño de la marca de comida rápida, se contactó con Coca para la provisión de gaseosas en su creciente cadena de restaurantes. Desde entonces trabajan codo a codo, e incluso desarrollan productos juntos (como los Smoothies). Pero lo mejor parece ser la bebida misma: de acuerdo con el New York Times, Coca-Cola envía su jarabe a los locales de McDonald’s en contenedores de acero inoxidable y no en las bolsas de plástico que usan otros proveedores. Esto hace, dicen, que la Coca de McDonald’s sea la más fresca y deliciosa.

(Fuente: Mental Floss)

Los nueve viejos de Disney

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Resulta que Franklin D. Roosevelt, presidente de los EE.UU. entre 1933 y 1945, alguna vez dijo que los jueces de su Corte Suprema eran los “nueve viejos”, ya que se preguntaba si estos nueve señores no estaban un poco fuera de onda con su tiempo. Walt Disney tomó prestada la expresión para referirse a sus nueve principales animadores, tipos que no solo no estaban fuera de onda sino que fueron quienes desarrollaron la industria con su técnica innovadora. Sus nombres no son conocidos; lo que hicieron sí, y mucho. Miren, si no:

  • Les Clark

El comienzo de la carrera de Clark en Disney es curioso. El hombre era estudiante del secundario y trabajaba en un restaurante frecuentado por Walt y Roy Disney. Un día, Clark los estaba atendiendo y directamente le pidió trabajo a Walt; este le contestó que primero debía ver algo de su trabajo. Clark se puso a copiar caricaturas y se las llevó a Disney. Walt le dijo que le gustaba la línea de Clark, y que se presentara a trabajar el siguiente lunes; a Clark esto le venía muy bien porque se recibió el jueves previo: cuatro días después estaba trabajando en Disney. ¿Qué hizo allí? Para empezar, ayudó al legendario animador Ub Iwerks en sus primeros cortos de Mickey. Después trabajó en algunos personajes que tal vez recuerden: Pinocho, los enanos de Blancanieves, Alicia, Peter Pan, el Mickey hechicero de “Fantasía”, Cenicienta, y más.

  • Marc Davis

En 1935, Marc Davis buscaba trabajo como dibujante de periódicos y se enteró de que Disney Studios estaba contratando ilustradores. No tenía ninguna experiencia como animador, pero Disney quedó muy impresionado con sus bocetos de anatomía y movimiento de animales, así que lo contrató como aprendiz de animador para “Blancanieves y los siete enanitos”. Davis hizo una tremenda carrera en Disney; colaboró en el desarrollo de Bambi, Campanita, Maléfica, Cruela de Vil, entre otros personajes.

  • Ollie Johnston

Johnston ingresó a Disney junto con Marc Davis en 1935, y también lo hizo como aprendiz de animador. Uno de sus primeros proyectos fue el corto “La tortuga y la liebre”, de la serie Silly Symphonies, que ganó un Oscar al mejor corto. Después trabajó en personajes de largometrajes como “Robin Hood”, “Peter Pan”, “La Bella Durmiente” y “Bambi”.

  • Milt Kahl

Kahl es otro que pretendía trabajar como ilustrador en un periódico, pero vio en el cine el corto “Los Tres Cerditos” de Disney y decidió probar con la animación. Entró en la compañía como animador asistente en 1934, y llegó a trabajar en los personajes de estas películas: “Cenicienta”, “Mary Poppins”, “101 Dálmatas”, “El Libro de la Selva”, “Robin Hood” y “Bernardo y Bianca”. Otra razón por la que es conocido es su célebre ahijado artístico, nada menos que Brad Bird, director de “Los Increíbles” y “Ratatouille”, ambas de Pixar. Resulta que a los 13 años (!) Bird le envió su primer corto animado a Milt Kahl; era una remake de “La Tortuga y la Liebre”. Kahl, muy impresionado, tomó al joven Bird a su cargo.

  • Ward Kimball

Al igual que Milt Kahl, Kimball también decidió probar su suerte en la animación después de ver “Los Tres Cerditos”; antes, trabajaba como ilustrador en revistas. Se recibió en la Santa Barbara School of Art y en 1934 ingresó a Disney, donde trabajó en prácticamente todas las películas animadas hasta que se jubiló en 1972. Uno de los filmes en los que desarrolló más personajes fue el clásico “Alicia en el País de las Maravillas”. Otro de los aspectos que lo destacó fue su sentido del humor: parece que le encantaba propagar el famoso rumor de que Walt Disney se había hecho congelar. No lo decía directamente, pero afirmaba que a Disney le interesaban la ciencia y los experimentos, por lo que no resultaría extraño que lo hubiera hecho.

  • Wolfgang Reitherman

La carrera de este hombre es por lo menos curiosa: él quería ser ingeniero aeronáutico hasta que se enamoró de la técnica de la acuarela. En consecuencia cambió de escuela y entró en el Chouinard Art Institute de Los Ángeles; allí tuvo un profesor que también dictaba clases en el Walt Disney Studio. Reitherman se incorporó a la empresa en 1933 y trabajó en personajes de las películas “Peter Pan”, “Fantasía”, “Blancanieves” y “Pinocho”.

  • Frank Thomas

Ya desde chico, cuando tenía 9 años, Thomas quería ganar dinero dibujando. Ingresó a Disney en 1934 y lo primero que hizo fue trabajar en un corto de Mickey. Luego participó en los largos “Cenicienta”, “El Sastrecillo Valiente”, “Mary Poppins”, “La Dama y el Vagabundo” (fue el que hizo la famosa secuencia en que los protagonistas comen spaghettis), “El Libro de la Selva” y “Peter Pan”. Además, escribió junto con Ollie Johnston el libro “The Illusion of Life: Disney Animation”, para muchos la Biblia de los animadores. Thomas y Johnston son los ancianos que aparecen al final de la película “Los Increíbles” diciendo que lo que acaban de ver es “vieja escuela”.

  • Eric Larson

A Larson le gustaba dibujar y, a partir del consejo de un amigo, envió sus trabajos a Disney; cuando se retiró, en 1986, había completado una de las carreras más extensas en la compañía: nada menos que 52 años. Trabajó en filmes como “La Dama y el Vagabundo”, “La Espada en la Piedra”, “Los Aristogatos”, y Winnie the Pooh”. Es muy conocido por el programa de reclutamiento y entrenamiento que implementó en Disney, de donde salieron figuras como John Lasseter, Brad Bird, Don Bluth, Tim Burton, Glen Keane, Henry Selick, Andreas Deja y Ron Clements, entre muchos otros.

  • John Lounsbery

Igual que muchos otros de los “nueve viejos”, Lounsbery se graduó en un instituto de arte y luego se unió a Disney, donde es especializó en cortos animados del perro Pluto. También trabajó en “101 Dálmatas”, “Fantasía” (fue el responsable de los hipopótamos y el caimán), “Dumbo”, “Alicia en el País de las Maravillas”, entre otros. Lounsbery siempre fue el más callado de los viejos de Disney, y mantuvo un muy bajo perfil. Decía que él y Disney tenían un acuerdo: Walt lo juzgaba por lo que producía y no esperaba que hablara mucho en las reuniones creativas.

(Fuentes: Mental Floss; “The Nine Old Men: Lessons, Techniques, and Inspiration from Disney’s Great Animators”, de Andreas Deja)

El Coffee Break existe gracias a la publicidad

coffee break

Aclaración muy necesaria: una cosa es la costumbre del “Coffee Break” y otra es la denominación de “Coffee Break”, hoy usada en casi todo el mundo.

Según parece, la costumbre de interrumpir el trabajo durante unos minutos (10, 15, 20) se originó a fines del siglo 19 en Stoughton, Wisconsin, EE.UU., debido a que trabajadoras inmigrantes noruegas se tomaban un descanso matinal y otro vespertino para ir a sus casas y atender a sus hijos. En esas interrupciones, aprovechaban y comían algo ligero o se tomaban un café. Hoy, esa ciudad celebra todos los años el Stoughton Coffee Break Festival.

Sin embargo, hay dos empresas de Nueva York que también se adjudican la implementación de la costumbre. Declaran que a principios del siglo 20 permitían a sus empleados un descanso del trabajo y les daban un café de cortesía. En definitiva, el “Coffee Break” fue solo un aspecto de los importantes cambios sociales que se estaban dando en el ámbito laboral: al mismo tiempo, se establecían el salario mínimo y la actividad sindical, entre otros beneficios.

De todos modos, el ritual y su actual denominación se hicieron costumbre en las empresas estadounidenses recién en 1952, cuando se lanzó una campaña publicitaria del Pan-American Coffee Bureau. El titular de esa campaña incluía la expresión: “Give Yourself a Coffee-Break – and Get What Coffee Gives to You” (algo así como “Date a vos mismo una pausa de café – y obtené lo que el café te da”). Años después, en 1964, el tema casi desata una huelga de los United Auto Workers que exigían en sus contratos un Coffee Break diario de 15 minutos. Hoy, en estados como California, la ley obliga a las empresas a otorgar esos breaks a todos sus empleados. Ya desde la Segunda Guerra Mundial, según afirmaba la revista Time en 1951, “los Coffee Breaks se incorporaban en los contratos gremiales”.

Es sabido que en nuestra profesión el Coffee Break no solo es muy común, sino que a veces ocupa casi toda la jornada. Y está bien que así sea. Después de todo, el nombre lo inventamos nosotros.

(Fuentes: rogersfamilyco.com; wikipedia)

60 años de la Helvética

Helvetica Poster

Pocas tipografías han logrado convertirse en parte de nuestra vida cotidiana como la Helvética, una fuente que está presente en casi todo: pantallas de computadoras, carteles, edificios, señales de tránsito, pósters. Si levantan la vista de este artículo (cosa que no recomiendo) es probable que vean algo diseñado en Helvética.

La tipografía se lanzó en 1957, hace 60 años, y desde entonces ha aparecido en incontables logos corporativos y sistemas de señalización, sobre todo de transporte público. Sin embargo, y como suele suceder con estas cosas, la Helvética divide opiniones: muchos diseñadores la consideran poco original, poco inspirada y poco atractiva. ¿Por qué, entonces, lleva 60 años dominando el mundo? Una de las razones, según un excelente artículo de la CNN, es su nombre. El diseñador e historiador Paul Shaw afirma que recién se la denominó Helvética cuatro años después de su creación. Su nombre original era Neue Haas Grotesk, un espanto que incluía el apellido del creador (la fundición Haas), el tipo de diseño (neogrotesco, o realista) y el hecho de que era nueva (“neue”, en alemán).

El nombre Helvética, que significa “suiza” en latín, se adoptó en 1960 como homenaje a su país de origen y también para que resultara más fácil venderla en el extranjero. Su diseño no era original, parece. La Helvética fue creada a partir de una tipografía de 1896 llamada Standard en los Estados Unidos, y Akzidenz-Grotesk en Alemania, que había sido usada en la década de 1920, especialmente en Suiza. Los creadores de la Helvética fueron el diseñador gráfico Max Miedinger y su jefe, Eduard Hoffmann; ellos buscaban un diseño neutro y versátil, de look moderno y sin serif, para distinguirla de las fuentes más comunes en aquel entonces.

La falta de personalidad de la Helvética no solo fue intencional sino también su aspecto más importante. El reconocido diseñador Massimo Vignelli, que usó la tipografía para señalizar el sistema de subterráneos de Nueva York, sostuvo que “hay gente que cree que la tipografía debe ser expresiva; yo tengo otro punto de vista”. Su falta de características distintivas fue exactamente lo que los diseñadores estaban buscando. Brindaba algo que ellos querían: una fuente que, en apariencia, no tenía personalidad. Otras tipografías sin serif populares en aquella época, como la Gill Sans y la Futura, eran más fuertes y con geometrías más particulares.

La Helvética no fue un éxito inmediato en Europa, donde salió primero. Para la señalización del metro de Milán, por ejemplo, el diseñador Bob Noorda usó su propia versión de la Standard, y la Helvética tampoco fue aplicada en el aeropuerto de Schiphol, en Holanda. Simplemente no se la reconocía como se hace en la actualidad. Pero muy pronto se convirtió en el estándar estadounidense para publicidad e identidad corporativa: en 1967 fue usada en el Yankee Stadium, y al año siguiente ya estaba en todos lados. Vignelli la eligió para el logo de American Airlines, que permaneció idéntico hasta 2013, y con algunas variantes menores aparece en una enorme cantidad de logos: BMW, Crate & Barrel, Fendi, Jeep, Kawasaki, Knoll, Lufthansa, Mattel, Nestlé, Panasonic, Scotch, Skype, Target, Texaco, Tupperware, Verizon. La NASA la usó para pintar el transbordador espacial, y el gobierno de los EE.UU. rediseñó los formularios de los impuestos aplicando Helvética.

En 1984, y en lo que fue un momento clave en la “carrera” de la Helvética, Steve Jobs la incluyó en la Macintosh. Shaw asegura que si eso no hubiera sucedido, la tipografía habría seguido siendo solo una preferencia de los diseñadores, no muy distinta de la Times New Roman. En lugar de eso, se convirtió en la fuente sin serif a usar en el momento en que esas tipografías se estaban haciendo populares. En 1989, y como para cimentar su status de la fuente más usada en el mundo, Vignelli y Noorda la aplicaron en la señalización del sistema de subterráneos de Nueva York. Esa popularidad sigue vigente hoy: la Helvética fue la tipografía del sistema iOS del iPhone original hasta 2015, cuando fue reemplazada por la San Francisco, fuente creada por Apple. Y también se utilizan “parientes cercanos” de la Helvética, como la CNN Sans (que obviamente usa la CNN) y la Arial, creación de Microsoft.

No obstante, es difícil encontrar diseñadores fanáticos de la Helvética. Si bien no afirman que es horrible, sí sostienen que es muy sobrevalorada. Shaw declara que no es mejor que la Standard o la Univers (que apareció el mismo año). La diseñadora y tipógrafa Ellen Lupton la define como “una especie invasiva y resistente que probablemente nunca será erradicada”. Al mismo tiempo, dice que “ya es un ícono cultural persistente”.

Ahora sí, ya pueden levantar la vista de esta nota. Seguro que en algún lado van a ver algo diseñado en Helvética.

(Fuente: cnn.com)

El curioso slogan original de la Real Academia Española

RAE

Todos sabemos, o deberíamos saber, qué es la Real Academia Española (RAE), esa institución que aprueba nuevas palabras todo el tiempo y que tanto nos ayuda cuando no recordamos cómo se escribe algún término. Lo que no muchos saben es que la Academia nació con un slogan (o “eslogan” según el Diccionario Panhispánico de Dudas, que edita la Real Academia). Y que ese slogan es bastante extraño. Veamos.

La Real Academia Española se creó en Madrid en 1713, por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, también su primer director. El 6 de julio de ese año se celebró la primera sesión oficial de la nueva corporación en la casa del fundador. Luego, el 3 de octubre de 1714, su constitución fue aprobada oficialmente a través de una real cédula del rey Felipe V.

Dos años después de su creación, la RAE evaluó una serie de propuestas para decidir su lema, que no solo debía tener una frase sino también una imagen. Un isologo, bah. La decisión se tomó en una votación secreta y eligieron un crisol acompañado por la leyenda “Limpia, fija y da esplendor”.

crisol RAE

Sí, ese es su slogan. Como ya habrán notado, parece mucho más apropiado para una campaña publicitaria de productos de limpieza. Los estatutos vigentes de la RAE, aprobados en 1993, declaran con bastante más lógica que el objetivo de la Academia es “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”. Muy bonito. Pero no nos hará olvidar que, en sus orígenes, la Real Academia Española casi que se definió como un detergente.

(Fuente: rae.es)