A hard day’s Nike

nike logo

El logo de Nike, ese símbolo gestual que denota velocidad, debe estar entre los 5 o 10 más reconocibles del mundo. Cualquiera pensaría que la persona que lo creó se hizo de una pequeña fortuna por hacerlo, y que hoy está entre los diseñadores más célebres del planeta.

Bueno, no.

El logo tuvo como recompensa 35 (treinta y cinco) dólares. Y de hecho, para lo que era la empresa Nike en aquel entonces, no es poco.

En 1971, la diseñadora gráfica Carolyn Davidson le presentó su idea, el logo hoy conocido como “Swoosh”, al CEO de la compañía, Phil Knight. A este no le gustaba mucho, pero tenían poco tiempo y terminaron aprobándolo, aun cuando la empresa no tenía nombre todavía. Nueve años después Nike empezó a cotizar en la Bolsa y se convirtió en el monstruo que conocemos en la actualidad. Durante 12 años, la diseñadora vio aparecer su creación en todos los carteles del mundo, probablemente con tristeza porque nunca le tocó ni un dólar extra. Pero en 1983, el ejecutivo de Nike Bob Woodell se cruzó con Knight en un pasillo y le recordó a la mujer que había ayudado a llevar a su compañía a la cima.

La historia tiene un final feliz: invitaron a Davidson a almorzar a la sede de Nike, y allí le obsequiaron certificados, anillos de oro y un sobre con acciones de la empresa por unos cuantos cientos de miles de dólares.

(Fuente: Cracked.com)

Usamos desodorantes gracias a (o por culpa de) la publicidad

odorono 2

Todos tenemos incorporado el ritual del desodorante. Lo usamos una vez al día y, si la jornada ha sido particularmente dura, más veces hasta lograr disimular el aroma a hipopótamo.

Pero esto no fue siempre así: de hecho, el concepto de aplicarse productos químicos en las axilas tiene su origen a comienzos del siglo 20. Antes, la transpiración era considerada algo típico de los seres humanos. Y conversar sobre el tema en público era visto como un signo de mala educación.

Hasta que llegó Edna Murphey, una mujer cuyo padre, que era cirujano, desarrolló un producto que mantenía sus manos secas durante las operaciones quirúrgicas. Edna descubrió que el producto, aplicado en las axilas, también servía para prevenir la transpiración. Entonces lo embotelló y lo llamó Odorono a partir de la frase en inglés: “Odor? Oh no!”. (Impresionante.)

Sin embargo, Murphey se encontró con un problema: la gente no entendía por qué de repente tenían que suprimir su transpiración, algo que jamás habían hecho antes. Por otra parte, Odorono era muy fuerte; tanto, que prevenía el sudor por tres días. Muchos pensaron que un producto capaz de lograr eso no podía de ninguna manera ser saludable. Encima, el ingrediente activo de Odorono tenía que ser suspendido en un ácido que podía provocar irritación en las axilas. Edna tuvo entonces la suerte de conocer a un tal James Young, publicista y vendedor de Biblias a domicilio. El encargo que le hizo a Young fue muy simple: conseguir que las mujeres se avergonzaran de su transpiración.

Lo primero que hizo Young fue, desde luego, lanzar una campaña publicitaria masiva, que describía a la transpiración como una condición médica que necesitaba cura. Luego, creó la idea de que si alguien sudaba en público, todos iban a murmurar a sus espaldas. En la década de 1930, con la Gran Depresión estadounidense preocupando a todo el mundo, los avisos de Odorono llegaron a afirmar que si uno tenía olor a transpiración en la oficina podía llegar a perder su trabajo.

Gracias al trabajo de Young, Odorono pasó de ser algo que nadie quería a ser un producto imprescindible. Hoy todos seguimos usando toda clase de desodorantes en toda clase de formatos y aplicaciones. Y gracias a la publicidad, que es, en realidad, lo que más nos hace transpirar.

(Fuente: Cracked.com)

Un video viral realizado hace 61 años

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En 1956, General Motors estrenó un video llamado “Design for Dreaming” (“Diseño para soñar”), parte de una serie de cortos que la compañía realizó para promover Motorama, un evento anual en el que mostraban no solo autos sino también su visión del futuro. Ese año, Motorama se llevó a cabo en un enorme espacio en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York. La intención de la película era publicitar este evento, y sus posteriores versiones en el resto de los Estados Unidos. “Design for Dreaming” hizo todo eso, pero también tenía algo que lo separaba de cualquier otro video promocional de la época –y de cualquier época, ya que estamos. Desde su aparición, el cortometraje, que dura poco más de 9 minutos, se ha usado en videos musicales, documentales y películas. Se ha convertido, en suma, en una película de culto.

Todo el video es un musical. Comienza con una mujer (Tad Tadlock, protagonista y coreógrafa de la pieza) dormida en su habitación. Un hombre enmascarado sale de un ropero y la invita al show Motorama en el Waldorf. Mágicamente ella recibe un vestido de gala y, ya en el show, ve los nuevos modelos de General Motors: un Corvette, un Buick, un Pontiac. El enmascarado le promete un auto de cada uno de estos modelos, pero a la mujer le aparece un delantal de cocina por encima del vestido y se desmaya. Un hombre grita “¡Llévenla a la cocina, rápido!”, luego de lo cual ella se despierta en una cocina futurista (parte de la muestra de Motorama) y se maravilla ante los electrodomésticos modernos. La mujer inserta una tarjeta en una ranura, presiona un par de botones y, como por arte de magia, sale una torta de cumpleaños. Ella sopla las velas y es transportada de nuevo al Waldorf. La película termina con ella y el enmascarado, ahora sin máscara, viajando en la “autopista eléctrica del futuro”.

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El video fue dirigido por un tal William Beaudine. Aunque no lo conozcan (y yo tampoco) el tipo es uno de los directores más prolíficos de la historia de Hollywood: entre 1915 y 1936, Beaudine dirigió casi 350 filmes. Algunos más o menos conocidos, como “Lassie” y “Las aventuras de Rin Tin Tin”. Otros muy ignotos pero que tienen nombre de joyas que habría que ver: “Jesse James contra la hija de Frankenstein”, “Billy the Kid contra Drácula”, “Bela Lugosi encuentra un gorila de Brooklyn”. Al hombre se lo conocía por el apodo “Una toma” (“One-Shot”) porque se limitaba a filmar cada escena una sola vez, más allá de cómo hubiera salido. En un momento de “Design for Dreaming”, a la actriz se le rompe la parte de atrás del vestido y durante el resto de la película se la pasa pisando el jirón de tela.

A pesar de esta marca registrada del director, el corto de GM está lleno de imágenes extrañas y fantásticas, lo que lo hace muy disfrutable. En archive.org hay varias críticas del video y casi todas son positivas, elogiando su creatividad y sus canciones. Pero los fans del filme no son solamente desconocidos de Internet, sino también famosos. La obra de Beaudine aparece en el video de “In Your Eyes” de Peter Gabriel, y también en el clip de “Superconductor” de Rush. El director de este último, Gerald Casale, sostuvo que ama “Design for Dreaming” por su descripción del futuro “que nos prometieron en la década de los 50”.

Las apariciones del corto son muchísimas; estos son solo algunos ejemplos:

  • Un comercial realizado para Super Mario Land 1.
  • La serie de documentales “Pandora’s Box: A Fable From the Age of Science”, de la BBC.
  • Un anuncio para la Power Macintosh realizado en 1994.
  • Un episodio de la serie Mystery Science Theater 3000.
  • En la película “The Game” (David Fincher, 1997) el personaje de Michael Douglas mira “Design for Dreaming” mientras le hacen un examen físico.
  • La película “The Stepford Wives”, de 2004, usa clips del video en su secuencia de títulos.
  • En 2006, la banda Nine Inch Nails pasaba fragmentos del corto durante sus recitales.
  • Hay todo un género de videos en YouTube que toman una canción moderna (Arcade Fire, Magnetic Fields, etc.) y le agregan secuencias de “Design for Dreaming”.

El video tiene una secuela llamada “A Touch of Magic”, realizada en 1961, también musical y también protagonizada por Tad Tadlock. En este filme, aún más extraño que el original, la heroína y su acompañante, James Mitchell, bailan en un modelo de cartón del show Motorama; luego se transportan al pasado donde Mitchell lucha con un monstruo mezcla de dragón y Godzilla (?).

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Según el sitio Atlas Obscura, una de las razones para la permanencia del comercial “Design for Dreaming” es su eterno optimismo acerca del futuro. En una de las canciones, Tadlock dice “todos dicen que el futuro es extraño, pero yo tengo la sensación de que algunas cosas no van a cambiar”. Tenía razón. Una de las cosas que no cambió es la popularidad de este video, 61 años después.

(Fuente: Atlas Obscura)

“Clickbaits”, más clásicos que nunca

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Lo que en inglés se denomina “clickbait” (literalmente, “carnada para clics”) son esas frases sensacionalistas e intrigantes que aparecen en Internet con la obvia intención de que las cliqueemos para ver de qué se trata. Ahora, una librería de Texas, EE.UU., encontró la manera de aprovechar este fenómeno.

La librería se llama The Wild Detectives, y lanzó una campaña llamada Litbaits: la creación de clickbaits basados en clásicos de la literatura, para que la gente lea más libros. La idea es que al cliquear en estas frases escandalosas, el usuario llegue a diversos posteos en blogs que contienen un clásico literario completo. Cada uno de estos posteos comienza con la frase “Caíste con el clickbait, ahora vas a caer por el libro”. Entre estos clásicos hay obras de Shakespeare, Oscar Wilde, Stevenson y varios más. Disfruten la lista de clickbaits aquí debajo; todos son maravillosos, y el último es directamente espectacular.

  • Un británico muere cuando una selfie le sale mal (“El retrato de Dorian Grey” de Oscar Wilde)
  • Una adolescente engaña a su novio para que este se suicide (“Romeo y Julieta” de William Shakespeare)
  • Nunca adivinarás qué le pasó a esta chica luego de que un tornado destruyó su casa (“El Mago de Oz” de L. Frank Baum)
  • Doctor alemán es el primero en realizar un trasplante completo de cuerpo (“Frankenstein” de Mary Shelley)
  • Nueva droga sintética convierte a los londinenses en maníacos violentos (“El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de Robert Louis Stevenson)
  • Un mochilero tiene el peor viaje de su vida cuando una tribu lo ataca con estiércol (“Los viajes de Gulliver” de Jonathan Swift)
  • Un rumano descubre algo tan asombroso sobre el ajo que te dará pesadillas (“Dracula” de Bram Stoker)
  • Este político italiano hace que Trump parezca un santo (“El príncipe” de Nicolás Maquiavelo)

(Fuente: mymodernmet.com)

Absolut… ¿Trump?

mapa de Mexico Absolut

Los debates actuales sobre la intención de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos (frase que sigue sonando rara), de construir un muro entre los EE.UU. y México, me hicieron recordar este aviso gráfico de Absolut Vodka que salió en 2008 y provocó también innumerables discusiones.

El anuncio muestra un mapa de México y Estados Unidos tal como era en 1848, antes de la guerra entre ambos países, y con la frase “In an Absolut world”. La primera discusión fue acerca de las intenciones de la marca. ¿Qué sugería Absolut? ¿Qué México recuperara sus terrenos perdidos? ¿Que la guerra debería haber tenido otro resultado? ¿O solo se trató de un aviso arriesgado y provocador? Una agencia mexicana de PR afirmó que “los mexicanos siempre hablan sobre cómo los estadounidenses les robaron las tierras; esta publicidad es muy relevante y les va a encantar”.

La campaña de gráfica y vía pública fue creada por la agencia Teran/TBWA y muestra la frontera entre ambos países tal como era en 1848 cuando California era territorio mexicano bajo el nombre Alta California. Después de la guerra, el Tratado de Guadalupe Hidalgo cedió los territorios de Alta California y Santa Fe de Nuevo México a los Estados Unidos, para convertirse en la actual California, Texas, Nuevo México, Utah, Colorado y Arizona. (En realidad Texas se había separado de México varios años antes para formar una república autónoma, y se anexó voluntariamente a los EE.UU. en 1846.)

Aunque la campaña no salió en Estados Unidos, los medios comenzaron a mostrarla, lo que desató una ola de críticas tras la cual Absolut anunció que ya no seguiría adelante con la acción. El vocero de la bebida sostuvo que “la campaña se hizo con sensibilidad mexicana y no se pensó para el mercado estadounidense”. En el website de Absolut apareció la siguiente declaración: “No es nuestra intención ofender ni apoyar la alteración de la frontera; tampoco queremos despertar sentimientos antinorteamericanos ni tratar el tema de la inmigración. Lo que queremos es recordar una época que los mexicanos consideran más ideal que la actual”.

Apenas unas semanas luego del lanzamiento, el blog de Absolut ya había recibido miles de quejas y amenazas de boicotear el producto. El diario Los Angeles Times realizó una encuesta sobre el aviso, que recibió más de 67.000 respuestas; el 62% de ellas estuvo de acuerdo con la frase “El aviso es un insulto a los estadounidenses y voy a boicotear el producto”.

¿Y ustedes qué opinan? ¿Recuerdan este anuncio? ¿Les parece aún más relevante hoy que hace casi 10 años?

(Fuentes: Los Angeles Times, Time.com, AdAge)

Stephen King escribe para que nosotros escribamos

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Creo haberlo dicho en este generoso espacio, pero por las dudas aquí va de nuevo: a mí me encanta Stephen King. Varios de sus más de 70 libros están entre mis favoritos, y además me encanta él: cómo piensa, cómo habla, cómo se maneja, y cómo aconseja. Acerca de esto último, King escribió hace años un libro extraordinario llamado “On Writing: A Memoir Of The Craft”, en parte compuesto por sus memorias y en parte por sus estrategias para escribir. De ese libro salen estas ocho estrategias, válidas para cualquiera que desee escribir. Sí, creativos publicitarios también. Aquí van:

  1. Decir la verdad. King aconseja “¿Sobre qué vas a escribir? Sobre lo que se te dé la gana, siempre y cuando sea la verdad. Escribe sobre lo que quieras, luego súmale vida y hazlo único con tu conocimiento personal sobre la vida, la amistad, las relaciones, el sexo, el trabajo. Lo que sabes te hace único; sé valiente”.
  2. No uses grandes palabras cuando las pequeñas funcionan. “Una de las peores cosas que puedes hacer es decorar tu vocabulario buscando palabras largas porque te avergüenzas de las cortas. Es como vestir a tu mascota con ropa de etiqueta.”
  3. Usa párrafos de una sola oración. “El objetivo de la ficción no es la corrección gramatical sino darle la bienvenida al lector y contarle una historia. Hacer que se olvide, cuando sea posible, de que está leyendo una historia. El párrafo de una sola oración es más parecido a una charla que a la escritura, y eso es bueno. Escribir es seducir. La buena charla es parte de la seducción. Por eso tantas parejas salen a cenar y terminan en la cama.”
  4. Escribe para un “Lector Ideal”. En palabras de King: “Alguien dijo que todas las novelas son en realidad cartas dirigidas a una persona. Yo lo creo así. Creo que cada novelista tiene un solo e ideal lector. Que en varias ocasiones a lo largo del proceso, el escritor piensa ‘¿qué pensará él o ella cuando lea esta parte?’; para mí, ese primer lector es mi esposa. Te conviene llamar Lector Ideal a esa persona para quien escribes.”
  5. Lee mucho. “Leer es el centro creativo de la vida de un escritor. Yo llevo un libro conmigo a donde vaya, y siempre encuentro una oportunidad para leerlo. El truco es entrenarte para leer en tragos cortos o largos. Las salas de espera se hicieron para esto, pero también están las antesalas de los cines y teatros, las colas en los bancos y, por supuesto, el baño.”
  6. Escribe una palabra por vez. “Una vez me preguntaron cómo escribía y yo respondí que de a una palabra por vez. El periodista se quedó sin palabras, pero para mí siempre es así de simple.”
  7. Escribe todos los días. “Cuando escribo, lo hago todos los días. Esto incluye Navidad, feriados y mi cumpleaños (de todas maneras, a mi edad uno tiende a ignorar sus cumpleaños). Cuando escribo, todo es un patio de juegos para mí, e incluso las tres peores horas que pasé allí terminaron siendo buenas.”
  8. Escribe para disfrutarlo. “Sí, hice un montón de dinero con mis libros, pero jamás escribí una palabra pensando en lo que me iban a pagar. Lo hice por la excitación, por la alegría de hacerlo. Y si lo puedes hacer para divertirte, lo puedes hacer para siempre.

(Fuente: inc.com)

Desastres del Marketing V

Hoover

El sitio Cracked.com publicó hace poco una interesante nota sobre “Cinco Desastres del Marketing”. Debido a la fuente casi todos estos ejemplos de desastres son estadounidenses pero igual sirven para ilustrar qué puede salir mal en una campaña, en especial una campaña promocional. Este es el último de cinco breves artículos, cada uno de los cuales narra uno de estos desastres.

Tesco y Hoover no hacen bien las cuentas

En 2011, la cadena de supermercados británica Tesco comenzó una guerra de precios con su competidora Asda. Tesco anunció que si Asda tenía algún artículo a menor precio que ellos, le iban a devolver al cliente el doble de la diferencia. Es decir que si comprabas 10 cajas de vino en Tesco a 20 libras cada una, y probabas que Asda las vendía a 18 libras, Tesco te daba 40 libras. Tanta era la confianza que tenían los de Tesco en sus precios económicos.

Pero ellos pensaban que los clientes solo iban a comprar los artículos que necesitaban. La gente, en cambio, hizo otra cosa: buscaron artículos que Asda efectivamente tuviera más baratos (porque los tenía) y cuya diferencia de precio significara que iban a recibir más dinero del que habían gastado. Si comprabas algo en Tesco por 3 libras y Asda lo vendía por una libra, te llevabas el artículo gratis y encima ganabas una libra más.

La gente comenzó a compartir esta estrategia en Internet y descubrieron maneras de comprar un montón de cosas que no necesitaban pero cuyas ganancias les permitían comprar lo que realmente debían comprar. Después de perder una montaña de dinero (la cifra nunca se reveló) Tesco decidió, tarde, asignar a la promoción un tope de 20 libras.

Podrían haber aprendido del fracaso de la compañía Hoover a principios de los años 90. Esta gente anunció una promoción: por cada compra de una aspiradora, regalaban pasajes aéreos a Europa o los EE.UU. (Esto da una idea de lo caras que eran esas aspiradoras.) Suponían que los clientes iban a comprar las aspiradoras más caras, ya que los pasajes gratis lo justificaban. Pero, y como ya habrán sospechado, mucha gente no necesitaba una aspiradora pero sí quería los pasajes, y descubrieron que Hoover tenía aspiradoras baratas; la promoción obligaba a una compra mínima de solo 100 libras. De repente, resultaba conveniente comprar una aspiradora que nunca ibas a usar solo para ganar pasajes aéreos gratuitos.

Hoover se vio inundada con exigencias de pasajes y empezó a retrasar la entrega de tickets, intentando convencer a los clientes para que compraran algo más. La promoción generó un escándalo en los medios y la empresa terminó perdiendo 50 millones de libras en lo que se considera la peor catástrofe de marketing de la historia. La compañía madre, Maytag, vendió la empresa Hoover pero el reclamo de pasajes siguió vigente hasta 1998. Se dice que el fiasco creó una nueva regla en marketing: siempre hay que asegurarse de que el premio nunca supere el precio del artículo que lo genera. Parece obvio. No lo es.

(Fuente: Cracked)