La única palabra prohibida en Star Trek

god star trek

Se viene “Star Trek: Discovery”, una nueva serie basada en la mitología Star Trek, y es una excelente excusa para recordar algunas de las ideas del creador de la saga, Gene Roddenberry.

El hombre planteó algunas reglas para el universo que inauguró la serie original: sostuvo que las tripulaciones debían ser diversas en cuanto a su etnicidad (de hecho, la “Star Trek” original incluyó el primer beso interracial de la televisión estadounidense), que los personajes no debían interferir con otras culturas, y que no debía haber conflictos personales serios a bordo de la nave.

Y había otra regla, incluso más revolucionaria para la época del estreno: la palabra “Dios” nunca debía ser mencionada en el programa. La idea de Roddenberry era que en el siglo 23, la civilización estaría basada en la ciencia y por lo tanto la religión básicamente no existiría. Esta regla no solo significaba que la religión no formaría parte de las historias, sino que hasta estaba prohibido decir frases casuales como “Ay, Dios”, o “Por el amor de Dios”. Si alguno de los actores improvisaba alguna de esas expresiones, se cortaba la escena.

Curiosamente, algunas de las películas con la tripulación original no siguieron esta regla al pie de la letra; cuando Kirk hace explotar el Enterprise le dice a McCoy: “My God, Bones, what have I done?” Y el quinto filme de la serie, la muy floja “Star Trek V: The Final Frontier”, directamente se trata de la búsqueda de Dios, o de quienes ellos suponen que es Dios (no, no lo es).

Los creadores de la nueva serie no prometen adherir con fidelidad a estas reglas de Roddenberry, en particular la de que no haya conflictos entre los tripulantes. Veremos si siguen el resto de las premisas, incluyendo la palabra prohibida.

(Fuentes: Mental Floss, Entertainment Weekly)

Marcas de ficción

morley

A veces las películas muestran marcas reales siendo utilizadas y/o mencionadas por los protagonistas, y estas presencias pueden ser pagas (“brand placement”) o no. Pero otras veces, en el cine aparecen marcas ficticias creadas exclusivamente para algún filme o serie de televisión. El recurso no se agota en una película sino que suele usarse con frecuencia, en varios filmes o incluso a lo largo de la obra de un director.

Tal vez el caso más célebre sea el de la marca ACME, omnipresente en los dibujos animados de Looney Tunes, particularmente los del Coyote y el Correcaminos. Hay otros ejemplos, y son los que repasa esta nota.

  • Oceanic Airlines

Esta aerolínea es famosa porque uno de sus aviones cayó en una isla desierta (o en el purgatorio, o en el infierno, o en un universo paralelo, vaya uno a saber) y así dio comienzo a la serie “Lost”. Pero no solo apareció allí sino también en “Buffy the Vampire Slayer”: el avión donde viajaba la mismísima Buffy casi se estrella. Más vale no volar en Oceanic Airlines.

  • Cerveza Heisler

La bebida se ve en “Malcolm in the Middle”, “Brooklyn 99”, “Heroes”, “Lost” (lo que tal vez explique el accidente de avión) y hasta “Star Trek”, lo que significa que la cerveza Heisler va a seguir en el mercado durante unos 300 años más. No sé cuántas otras marcas pueden decir lo mismo.

  • Finder-Spyder

Un motor de búsqueda en Internet con exitosas apariciones en series cuyos protagonistas claramente desconocen Google. Finder-Spyder, con un logo fuertemente inspirado en el de Google, es usado en “CSI” y “Breaking Bad”. Tiene una función muy útil para series policiales: un rastreador de teléfonos.

  • Cerveza Jekyll Island

Otra marca de cerveza, con menos presencia que Heisler pero que aparece en “Dexter”, “Community” y “Lost” (es evidente que el alcohol era muy necesario para entender esta serie).

  • ACME Corporation

Como ya se mencionó, es la compañía que suele usar el Coyote para cazar al Correcaminos. La empresa parece especializarse en tratar cruelmente a los animales: uno de sus productos se llama “Cinta Gigante de Goma para atrapar Correcaminos”. ACME aparecía también en la película “Quién engañó a Roger Rabbit”.

  • Pizza Planet

La pizzería está presente en casi todas las películas de Pixar desde su debut en “Toy Story”, donde aparecía su casa central. Los muchachos de Pixar siempre se las ingenian para mostrar la camioneta de delivery de Pizza Planet, incluso en “Buscando a Nemo”, en las escenas ambientadas en Australia.

  • 555-2368

Se sabe que en las películas estadounidenses todos los números telefónicos empiezan con 555, pero este caso es más específico. El número 555-2368 aparece completo en “Ghostbusters”, “Encuentros cercanos del tercer tipo” y en la serie “La Mujer Biónica”.

  • Hamburguesas Big Kahuna

Comida rápida de aspecto muy apetitoso, aunque está presente en varias películas de Tarantino, y estas siempre tienen alguna escena que corta el apetito. Está en “Pulp Fiction” (donde es elogiada por el personaje de Samuel L. Jackson), “Reservoir Dogs” y “Del crepúsculo al amanecer”, entre otras.

  • Rentadora de Autos Gannon

Su debut fue a través de publicidad en los boarding passes de “Lost”, pero también está en la serie “Heroes”, lo que alimentó la teoría de que los dos programas transcurren en la misma dimensión.

  • Let’s

Marca de papas fritas basada en Lay’s, y que se puede ver en una amplia variedad de programas. Entre ellos, “Community”, “Gilmore Girls” y “Buffy the Vampire Slayer”.

  • Whisky J. Darby

Aparece en “Community”, “Life” y también en “Lost”. En esta última ya no pueden quedar dudas de que los pilotos eran alcohólicos, ¿no?

  • Cigarrillos Morley

Con una etiqueta sospechosamente parecida a la de Marlboro, esta marca es la que aparece en más series: “The Walking Dead”, “Heroes”, “Buffy the Vampire Slayer”, “Lost”, “Malcolm in the Middle”, “The X-Files”, “Breaking Bad”, “Beverly Hills 90210”, “CSI”.

(Fuente: fivesquid)

La empresa que le dijo NO a “Star Wars” (y así le fue)

mego star trek

Casi nadie recuerda hoy a The Mego Corporation, pero fue el fabricante número uno de “action figures”, esos atractivos muñecos coleccionables basados en personajes de cine, TV, cómics, etc. La compañía se fundó en 1954 pero en los años 70 cambió su dirección y se hizo famosa por sus figuras con partes intercambiables; entre ellas, superhéroes de Marvel y DC, y la línea de “Micronautas”. Los juguetes medían 20 centímetros, estaban realizados en tela, y el 60% de ellos se fabricaba en Hong Kong.

Los directores de Mego se dieron cuenta del mercado que tenían a su disposición y comenzaron a asegurarse los derechos de series y películas: El Planeta de los Simios, Star Trek, El Mago de Oz, Tarzán, entre otras. Las primeras dos probaron ser las más populares, e inspiraron el crecimiento de Mego y de la industria en general. La empresa era conocida por las lujosas fiestas en las que presentaba sus nuevos productos, sobre todo por aquella en la que debutó la muñeca de Cher, la más vendida en los EE.UU. en 1976.

mego apes

Entonces llegó Star Wars. La opción lógica para los responsables de la película era acudir a Mego para que realicen los juguetes. Pero el presidente de la empresa, David Abrams, dijo que no.

Dijo que no.

Su argumento fue que “si Mego se ponía a hacer juguetes para cada película de ciencia ficción clase B que se estrenara, la empresa iba a terminar en bancarrota”.

Al principio esta decisión no pareció tener consecuencias para Mego, porque la línea de los Micronautas se vendía muy bien. Pero, desde luego, Star Wars se convirtió en un éxito descomunal y sus juguetes comenzaron a venderse de manera increíble. La empresa encargada de fabricarlos fue Hasbro, que hizo las figuras más pequeñas (poco más de 10 cm) y totalmente de plástico; este método se transformó en el estándar de la industria. Ahí fue cuando Mego se percató de su error de apreciación, e intentó repararlo metiéndose en todos los proyectos de ciencia ficción que encontrara, incluyendo “Moonraker” (de James Bond), “Buck Rogers en el Siglo 25”, “The Black Hole”, “Star Trek: The Motion Picture” y “Logan’s Run” (conocida en español como “Fuga en el Siglo 23”). Las figuras de Mego eran de mejor calidad que las de Hasbro, pero ninguna de esas películas fue tan exitosa; peor aún, “The Black Hole” fue un fracaso resonante.

Los de Mego, desesperados, empezaron a invertir en electrónica ya que pensaban que era el futuro de los juguetes, pero las “action figures” siguieron y siguen dominando las preferencias de los chicos, por lo que las inversiones no fueron redituables. Finalmente, la compañía presentó la quiebra en 1982 y desapareció al año siguiente. Aunque en realidad no desapareció del todo: hoy existe un Mego Museum, que expone los clásicos juguetes, y la llamada Mego Meet, una convención anual de coleccionistas.

Según dicen, una oportunidad es lo único que parece más grande a medida que se aleja. El caso de Mego es el mejor ejemplo de que esta expresión es cierta.

(Fuentes: oneperfectshotdb.com, Wikipedia)

La gaceta de los simios

Don Draper The Ape

En el episodio “The Flood”, de la sexta temporada de la serie Mad Men, su protagonista Don Draper aparece leyendo un diario bastante extraño, llamado The Ape. El título de tapa es por lo menos alarmante: “Gran cacería de bestias humanas”. Y Draper lo está leyendo sentado en un cine, al que asistió con su hijo.

La película que fueron a ver es “El Planeta de los Simios” (“Planet of the Apes”, Franklin Schaffner, 1968) que en la época en que transcurre la serie es un filme nuevo. Ese curioso diario que lee Draper es una perla histórica: se trata de una acción publicitaria creada para acompañar el estreno de la película. Parece que la 20th Century Fox, o alguna agencia de publicidad que trabajaba para el estudio, imprimió diarios falsos para promover no solo esa película sino todas las de la saga, y en cada caso fueron periódicos con nombres diferentes. Un bloguero afirma que resolver la cronología del Planeta de los Simios es una tarea que requiere la capacidad combinada de todos los científicos de la NASA, y lo mismo sucede con los diarios apócrifos. Sin embargo, nunca faltan delirantes dispuestos a hacerlo; en este caso, la gente del sitio Planet of the Apes Wikia. Estas son sus conclusiones.

The Ape

• El diario The Ape (el que lee Don Draper) corresponde a la película original ya mencionada y narra la captura de un grupo de humanos entre los que está Taylor, el personaje de Charlton Heston; esa captura ocurrió el 1º de marzo de 3978. El periódico hasta tenía avisos, entre ellos uno de un negocio de ropa, “Zeeka’s”, ubicado en la calle Simia Way 77.

The Ape News

• La segunda película de la saga original fue “Bajo el Planeta de los Simios” (“Beneath the Planet of the Apes”, Ted Post, 1970). No tuvo un diario, sino dos: The Ape News y The Mutant News, ambos fechados el 1º de marzo de 3955, lo que ya altera la cronología establecida por el primer filme. También tenían avisos de un negocio de armas para cazar humanos, un “Sauna Simio” que sostiene que Zaius es uno de sus clientes, y “Pieles Humanas” disponibles en blanco, negro, amarillo y rojo (!).

The Ape News 2

• Después vino “Escape del Planeta de los Simios” (“Escape From the Planet of the Apes”, Don Taylor, 1971) que narraba la llegada de dos monos parlantes a Los Angeles en 1973. Su estreno se acompañó con la edición del diario The News con la palabra “Ape” escrita a mano en el medio: de este modo el nombre se convertía en The Ape News. Allí se cuenta que a los monos se les entregan las llaves de la ciudad y una banana bañada en oro.

Future News

• “La Conquista del Planeta de los Simios” (“Conquest of the Planet of the Apes”, J. Lee Thompson, 1972) seguía la línea de la anterior: el hijo de los dos monos parlantes, Caesar (protagonista de la nueva y excelente serie de filmes) lideraba la rebelión de los simios esclavizados. El diario creado para la ocasión se llamó Future News, estaba fechado en 22 de mayo de 1992, y no incluía artículos sino solo fotografías. Estaba impreso en “Megalópolis”.

San Simian Sentinel

• La quinta y última película de la saga original fue “Battle for the Planet of the Apes” (“La Batalla del Planeta de los Simios”, J. Lee Thompson, 1973). El diario publicitario se llamó San Simian Sentinel, pero no tenía artículos sobre el universo narrativo de los filmes, sino reales: las notas describían el trabajo de los actores que hacían de monos, mencionaban a los dobles que participaron en la película, y consignaban otros datos de la filmación. Estaba fechado el 1º de enero pero no se especificaba el año.

Es una pena que no sepamos quiénes tuvieron la idea de editar todos estos diarios falsos para promocionar la serie de películas del Planeta de los Simios. Hoy, 47 años después, esa idea sigue siendo brillante. Y así lo consideraron los creadores de Mad Men, que se las ingeniaron para hacerle un sutil homenaje.

(Fuentes: Dangerous Minds, planetoftheapes.wikia.com, Wikipedia)

Groucho y el incidente del cigarro

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Entre los innumerables programas de preguntas y respuestas creados por la televisión estadounidense y luego replicados en gran parte del mundo, uno de los más recordados es “You Bet Your Life”, que en principio se emitía por radio. Su versión original y más popular era conducida nada menos que por Groucho Marx, y debutó en televisión en 1950. Durante su última temporada, 1960-61, el programa fue rebautizado como “The Groucho Show”.

Según parece, el juego en sí mismo era secundario. Lo principal eran los diálogos entre Groucho y los participantes, en los que obviamente se destacaba el ingenio y la rapidez mental del conductor. El intercambio más recordado y citado del programa, sin embargo, parece no haber sucedido nunca. Se trata del “incidente del cigarro”.

Supuestamente Groucho estaba entrevistando a una participante llamada Charlotte Story, madre de 19 hijos. Marx le preguntó por qué había elegido formar una familia tan numerosa, y la señora Story contestó “Porque amo a mi marido”. La respuesta inmediata de Groucho fue “Y yo amo a mi cigarro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca”. Siempre según la leyenda, la frase fue considerada demasiado fuerte y el programa salió al aire sin el segmento.

Muchos sostienen que la anécdota es cierta, y de hecho el matrimonio Story apareció en el programa de radio, pero el audio no revela esta frase de Groucho. Sí hay una alusión a los cigarros, pero es mucho más inocente (“Cada vez que tienen un hijo, ¿reparten cigarros a todo el mundo?”). Groucho negó haber dicho la frase, aunque su autobiografía, coescrita con Héctor Arce, confirma la historia basándose en otras fuentes. Es probable que Arce no supiera que Groucho había negado antes el hecho: el actor ya estaba grande y con serios problemas mentales.

Yo prefiero creer que Groucho dijo la frase. Y aunque alguna vez se confirme que ello no sucedió, lo voy a seguir creyendo.

La mente inconmensurable de Tommy Westphall

la mente de Tommy Westphall

“Los últimos cinco minutos de la serie ‘St. Elsewhere’ son el único programa de televisión de la historia. Todo lo demás es un sueño.”
Gran Teoría de la Unificación, postulada por Dwayne McDuffie en slushfactory.com

La serie “St. Elsewhere” no es muy conocida fuera de los Estados Unidos. Estaba ambientada en el hospital St. Eligius, en Boston, y tuvo seis temporadas a partir de su estreno en 1982. Si bien nunca fue un gran éxito en materia de audiencia, se la considera como un programa revolucionario: mostraba situaciones dramáticas y también humorísticas en el hospital; sus historias se interconectaban y continuaban a través de varios episodios y, en algunos casos, diferentes temporadas; contaba con un enorme reparto que incluía a varios actores para nosotros casi ignotos, como William Daniels, Ed Begley Jr., Ed Flanders y Christina Pickles (que luego fue la madre de Monica y Ross Geller en “Friends”); de ese reparto también salieron futuras estrellas como Mark Harmon, Helen Hunt y Denzel Washington. La serie, que ganó un montón de Emmys, fue creada por los mismos productores de “Hill Street Blues”, un show de estructura similar pero basado en una comisaría; ambos programas se lanzaron de manera casi simultánea, pero el de los policías sí se conoció en español, con el inaceptable nombre “El Precio del Deber”, y tuvo cierta repercusión. “St. Elsewhere”, por su lado, ejerció una clara influencia sobre otras series ambientadas en hospitales, entre ellas la tremendamente popular “E.R.” y también la algo menos conocida “Chicago Hope”.

st elsewhere cast
Gran parte de la leyenda de “St. Elsewhere” se debe a su capítulo final, denominado, sin mucho ingenio, “The Last One”. El episodio cerraba varias historias con cambios importantes para varios de sus personajes principales: alguno se moría, otros eran trasladados a distintos hospitales, otros volvían a St. Eligius. Casi sobre el final, se mostraba al doctor Westphall (Ed Flanders) en su oficina, acompañado por su hijo Tommy (Chad Allen). El personaje de Tommy era autista y su importancia en la serie era relativamente menor. El doctor Westphall, muy triste, mira por la ventana y advierte que está comenzando a nevar. La escena corta a una imagen exterior del hospital, en la que sigue nevando. Parecía el final de la serie; un final sereno, melancólico, conmovedor. Pero no era el final.

Porque a continuación la escena cambia. Mediante un corte brusco, ahora vemos a Tommy y a Daniel Auschlander, un médico interpretado por el veterano Norman Lloyd que había muerto en la serie unos minutos antes. Están en un departamento. Tommy está jugando con un globo de vidrio de esos que se agitan para que parezca que está nevando. En ese momento entra al departamento Donald Westphall, padre de Tommy, que en toda la serie era médico pero aquí está vestido como un obrero de la construcción. Se revela que “Auschlander” es el padre de Donald y, por lo tanto, el abuelo de Tommy. Luego de un breve comentario sobre su trabajo en un edificio, Donald le comenta a su padre que no entiende el autismo de su hijo, con quien no logra comunicarse: “Está todo el día en su propio mundo, mirando ese juguete. ¿En qué estará pensando?”. Tommy sacude el globo de nieve; su padre le dice que se prepare para cenar y deposita el globo sobre el televisor. La cámara se acerca al globo y vemos que en su interior está el hospital St. Eligius. Fin.

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La interpretación más común de este final es que toda, absolutamente toda la serie “St. Elsewhere” ha tenido lugar en la mente de Tommy Westphall. Y que el chico ha usado a los miembros de su familia como personajes del programa, creado por su imaginación. Es una interpretación paradójica: por un lado es una conclusión perfectamente lógica y plausible, y por el otro es demencial. Como era de esperarse, este final dividió a los fans. Algunos afirman que es un cierre audaz y creativo, muy de acuerdo con el tono general de la serie; otros declaran que es un gran error ya que hace que las historias de los personajes ya no tengan ninguna importancia: solo las está imaginando Tommy. De cualquier modo, este capítulo final se ha convertido en un verdadero ícono de la televisión norteamericana y, como tal, ha merecido diversos homenajes en otras series. Referencias al globo de nieve han aparecido en shows como “Newsradio”, “30 Rock” (también en su último episodio), “Children’s Hospital” y “Working”, entre otros.

No fue la única consecuencia del poco ortodoxo final, ya que también, y de manera mucho más interesante, dio lugar a la Hipótesis del Universo (o Multiverso) de Tommy Westphall. Sucede que “St. Elsewhere” tenía otra característica muy especial: sus personajes solían aparecer en otras series, y los personajes de esas otras series también se presentaban en otras series; la jerga se refiere a estas presencias como “crossovers”. Otros personajes de series accedían luego a sus propios programas, en lo que se conoce como un “spin-off”; algunos de estos spin-offs fueron muy exitosos: la serie “Mork & Mindy” salió de “Happy Days”, la serie “Frasier” salió de “Cheers”; otros fueron un fracaso, como el caso de “Joey”, un show de corta vida que fue un spin-off de “Friends”. La cuestión es que este cruce de personajes, lugares, situaciones y hasta marcas, hizo que algunos lleguen a una alarmante conclusión: una fracción muy significativa de la ficción televisiva estadounidense existe solo en la mente de Tommy Westphall. Esto incluye a todos aquellos programas con conexiones directas o indirectas con “St. Elsewhere”. Entre los muchos ejemplos de estas conexiones y relaciones, están dos personajes de la serie, los doctores Roxanne Turner (Alfre Woodard) y Victor Ehrlich (Ed Begley Jr.), que aparecieron en “Homicide: Life on the Street”, programa que produjo Tom Fontana, también productor de “St. Elsewhere”. Y personajes de esta serie se trasladaron a “Law & Order” –en todas sus variantes– “The X-Files”, y muchos más. Las conexiones se extienden a las series más inusitadas; entre ellas, las celebérrimas “Friends” y “Seinfeld”. Varios médicos de “St. Elsewhere”, incluso, aparecieron en un episodio de la primera temporada de la brillante serie “Scrubs”.

La teoría fue originalmente postulada por Dwayne McDuffie, que escribió un ensayo titulado “Six Degrees of St. Elsewhere”, en referencia al popular juego “Seis Grados de Kevin Bacon”, que desafiaba a conectar al actor con otros intérpretes. El artículo de McDuffie se publicó en el sitio Slush Factory en 2002 y de inmediato provocó innumerables repercusiones. El mismo productor Tom Fontana declaró en 2003 que “alguien hizo las cuentas y parece que el 90% de la televisión norteamericana tiene lugar en la mente de Tommy Westphall. Dios lo bendiga”. Hoy existen varios sitios en Internet que contienen la lista completa de series en el “Multiverso de Tommy Westphall”; la lista se denomina “The Master List” y se actualiza constantemente. Algunos investigadores afirman que la cantidad de programas llega a 280. Otros, más exagerados, aseguran que ya son 375. Como no podía ser de otra manera, estos sitios ofrecen útiles infografías para entender perfectamente las conexiones entre las series que habitan la cabeza de Tommy.

A esta altura, toda la teoría puede parecer una pavada, y esto no es casual, ya que sin duda lo es. Sin embargo, muchos se la toman en serio. Uno de los más destacados participantes en la discusión es Brian Weatherson, un profesor de filosofía en la Universidad de Cornell que, claramente, tiene mucho tiempo libre. El hombre escribió el ensayo “Seis Objeciones a la Hipótesis Westphall”, en el que refuta los fundamentos lógicos, fácticos y filosóficos para la existencia de este universo. La quinta objeción de Weatherson suena muy razonable: sostiene que la presencia de una persona o un evento en un sueño, no significa que esa persona o evento no puedan existir en la vida real. Si alguien sueña que viaja a Miami, eso no quiere decir que Miami solo exista en la mente del soñador. Incluso si aceptamos que “St. Elsewhere” es el sueño de Westphall, esto no implica que todos sus personajes existan solo en su cerebro (de hecho, esto se prueba en la serie: los personajes también existen en la “vida real”, pero son la familia de Tommy y queda establecido que trabajan de otra cosa). De todas las objeciones de Weatherson, es la sexta y última la que resulta más inquietante. El profesor asegura que la presencia del personaje de una serie en otro programa no es suficiente para conectarlos en el mismo universo. Y lo ejemplifica con este dato: cuando Michael Bloomberg era alcalde de Nueva York, apareció en “Law & Order” haciendo de, justamente, alcalde de Nueva York. Si se acepta la lógica de la hipótesis, esto indica que la vida real también está en la mente de Tommy Westphall. Weatherson usa este ejemplo para descalificar la teoría. Para muchos (y me incluyo), su objeción no hace más que aumentar las dudas metafísicas.

El fragmento más conocido de Macbeth, la obra de William Shakespeare, dice más o menos así: “La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada”.

Bárbaro. Ahora, ¿por qué ese idiota no puede ser Tommy Westphall?

(Imagen: tommywestphall.livejournal.com)