El nombre de una marca

sin tocayos

Hace ya unos años, el publicitario paraguayo Daniel Nasta publicó un divertidísimo libro llamado “Sin tocayos”, en el que recopila nombres ridículos que llevan algunas personas en Latinoamérica y también en otros continentes. Aunque todo el libro es una maravilla, hay una sección que nos interesa especialmente a nosotros los publicitarios: personas que se llaman como marcas. Son varios los casos que reporta Nasta:

  • Estos dos nombres fueron registrados por el autor en Brasil. Uno de ellos es una mujer llamada Cafiaspirina Da Silva. El otro requiere una breve explicación, ya que en Brasil existe una popular marca de pastas denominada Adria, de donde salió el nombre de una mujer: Adria Pasta.
  • La industria automotriz aporta varios nombres curiosos: Lotus McLaren Machado, Mercedes Benz Pino, Chevrolet Moreira, Harley Fernández (por las motocicletas Harley-Davidson).
  • Otros ejemplos de nombres basados en marcas son Nivea Alvarado, Hilton Da Silva, Cassio Scapin, Hoover Abadie (que debe su apelativo a las aspiradoras Hoover), Maybelline Villalba Jacquet.
  • En algunos casos, los nombres no derivan de marcas específicas pero le andan cerca. Varios de estos ejemplos son cubanos; allí muchos niños se llaman Onecent (por la moneda de un centavo de dólar: One Cent). En Puerto Rico hay niños llamados Usmail, porque eso dicen los buzones de correo: U.S. Mail. Hay otros con los nombres Usnavi o Usnavy (por barcos de la marina estadounidense, U.S. Navy) y uno increíblemente llamado Neividos (por el barco U.S. Navy II).
  • Existe el espectacular caso de la niña llamada Iloveny porque su madre, en camino a la clínica a parir, vio una calcomanía que decía “I Love NY”. La frase le encantó y decidió llamar así a su hija…
  • En Boyacá, Colombia, hay un nombre no es una marca sino un producto: se llama Safety Razor.
  • Un par de casos de Ecuador, donde varios padres fanáticos de determinadas marcas han llamado a sus hijos Emporio Musical (el nombre de un popular negocio), Exquisita Pilsener y Eveready Pilar.
  • Para terminar, se dice (no sé si está comprobado) que la modelo y actriz Margaux Hemingway fue llamada así porque fue concebida una noche en que sus padres habían bebido el vino Chateau Margaux.

Estos son solo los casos de nombres a partir de marcas, pero en el libro hay muchas más historias divertidas. Si lo pueden conseguir, les aseguro que van a pasar un buen rato.

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El Coffee Break existe gracias a la publicidad

coffee break

Aclaración muy necesaria: una cosa es la costumbre del “Coffee Break” y otra es la denominación de “Coffee Break”, hoy usada en casi todo el mundo.

Según parece, la costumbre de interrumpir el trabajo durante unos minutos (10, 15, 20) se originó a fines del siglo 19 en Stoughton, Wisconsin, EE.UU., debido a que trabajadoras inmigrantes noruegas se tomaban un descanso matinal y otro vespertino para ir a sus casas y atender a sus hijos. En esas interrupciones, aprovechaban y comían algo ligero o se tomaban un café. Hoy, esa ciudad celebra todos los años el Stoughton Coffee Break Festival.

Sin embargo, hay dos empresas de Nueva York que también se adjudican la implementación de la costumbre. Declaran que a principios del siglo 20 permitían a sus empleados un descanso del trabajo y les daban un café de cortesía. En definitiva, el “Coffee Break” fue solo un aspecto de los importantes cambios sociales que se estaban dando en el ámbito laboral: al mismo tiempo, se establecían el salario mínimo y la actividad sindical, entre otros beneficios.

De todos modos, el ritual y su actual denominación se hicieron costumbre en las empresas estadounidenses recién en 1952, cuando se lanzó una campaña publicitaria del Pan-American Coffee Bureau. El titular de esa campaña incluía la expresión: “Give Yourself a Coffee-Break – and Get What Coffee Gives to You” (algo así como “Date a vos mismo una pausa de café – y obtené lo que el café te da”). Años después, en 1964, el tema casi desata una huelga de los United Auto Workers que exigían en sus contratos un Coffee Break diario de 15 minutos. Hoy, en estados como California, la ley obliga a las empresas a otorgar esos breaks a todos sus empleados. Ya desde la Segunda Guerra Mundial, según afirmaba la revista Time en 1951, “los Coffee Breaks se incorporaban en los contratos gremiales”.

Es sabido que en nuestra profesión el Coffee Break no solo es muy común, sino que a veces ocupa casi toda la jornada. Y está bien que así sea. Después de todo, el nombre lo inventamos nosotros.

(Fuentes: rogersfamilyco.com; wikipedia)

Perdiendo el juicio

God by Crumb

Si bien hay muchas personas que suelen quejarse de su mala fortuna con la blasfema frase “me cago en Dios”, hay algunos que han ido más allá. Un extraordinario ejemplo de esto es Ernie Chambers, senador estatal por Nebraska, en Estados Unidos, que en 2007 le hizo juicio a Dios.

En su acción legal, Chambers pedía una orden de restricción permanente contra Dios, a quien culpaba de haber causado varios desastres naturales. La demanda también acusaba a Dios del crimen de no detener “amenazas terroristas”. Chambers declaraba que él había intentado contactar a Dios en varias ocasiones para hablarle sobre estos temas, pero que no había tenido éxito. El senador dejó bien claro que no esperaba ganar el juicio pero que entablaba la demanda para instalar un debate acerca de las demandas frívolas. Lo más impresionante fue el argumento del juzgado para desestimar el juicio: Dios no tenía una dirección fija donde enviarle los papeles de la demanda. Esto no es casual, ya que si bien la notificación de juicio parece algo técnico y menor, es también una garantía de la constitución estadounidense de que a uno no le van a hacer juicio sin que lo sepa.

El caso de Chambers no es el único. En 1971, un tipo llamado Gerald Mayo intentó demandar a Satán y a todo su equipo por poner obstáculos en su camino y causarle pena. El litigio de Mayo fue descartado por las mismas razones que el de Chambers: no había cómo notificar al Diablo.

Las demandas contra Dios no son exclusivas de los Estados Unidos. En 2007, un rumano que estaba preso por asesinato le hizo juicio a Dios por no protegerlo de la influencia del demonio, pero la demanda fue desestimada porque la ley rumana no ve a Dios como una persona. Y en 2016, un abogado del estado de Bihar, en la India, pretendió enjuiciar al dios hindú Rama; el pleito fue rechazado porque la corte consideró que no era “práctico”.

En fin, no parece sencillo hacerle juicio a Dios. De hecho, parece que aquellos que lo hicieron ya habían perdido el juicio antes de empezar.

(Fuente: Atlas Obscura; ilustración de R. Crumb)

Una imagen para clavarle el visto

logo wasap

En la actualidad, más de 1.300 millones de personas usan WhatsApp en todo el mundo. Tremendo número para la aplicación creada por Brian Acton y Jan Koum, dos tipos que trabajaban en Yahoo!, y renunciaron para postularse en Facebook, de donde fueron rechazados.

En 2009, Koum se compró un iPhone y se dio cuenta de que estaba naciendo toda una industria alrededor de las aplicaciones móviles. Se le ocurrió una app que permitiera al usuario conectarse e interactuar fácilmente con sus amigos, familia, compañeros de trabajo, clientes, etc. Se unió con Acton y juntos lanzaron la aplicación. Luego de un comienzo difícil (frustrado por el lento desarrollo de la app, Koum estuvo varias veces a punto de mandar todo a la mierda) en 2013 WhatsApp ya tenía 50 empleados y 200 millones de usuarios; en ese momento, y en un curioso giro del destino, la compañía fue adquirida por Facebook en 19.000 millones de dólares; cuatro años después, sigue siendo la adquisición corporativa más grande de la historia.

El origen del logo de la aplicación, en cambio, no está tan claro. El diseño apareció ya desde el lanzamiento, lo que parece sugerir que lo crearon Koum y Acton o, al menos, un diseñador contratado por ellos. Lo cierto es que la imagen básica no ha cambiado con los años, ni siquiera cuando vendieron la empresa. Esa imagen incluye elementos de diseño que comunican simple y claramente la función de la aplicación: mensajes instantáneos y llamadas de audio y video. Esto se transmite mediante dos elementos.

El primero es una burbuja de texto, un ícono utilizado desde los primeros tiempos del mensaje instantáneo. Las burbujas que enmarcan los mensajes recibidos tienen una “cola” que apunta a la izquierda, mientras que las burbujas que enmarcan textos enviados tienen una cola que apunta a la derecha. El logo de WhatsApp incluye una burbuja de texto con una cola que apunta a la izquierda; no solo deja en claro que es una aplicación de mensajes, sino que aprovecha ese entusiasmo que sentimos todos cuando recibimos uno (bueno, en general).

Para comunicar la segunda función de la aplicación, las llamadas de audio y video, el logo cuenta con un teléfono dentro de la burbuja. Lo interesante es que aunque WhatsApp fue obviamente creada para celulares modernos, la imagen es la de un antiguo teléfono de línea fija. ¿Por qué? Porque la única función de ese teléfono es hacer o recibir llamadas, y esa es la función que quisieron comunicar con la imagen.

Según los expertos, una de las principales cualidades del logo de una aplicación móvil es no causar ningún daño. Es decir, aunque ese logo debe ser único y reconocible, es muy importante que no le dé al usuario una razón para que lo oculte o, peor, que lo tire. En este sentido, el logo de WhatsApp es perfecto. No sabemos exactamente cuánto ha influido en el éxito de la aplicación, pero el hecho de que siga ahí, sin alteraciones, ya nos da un buen indicio.

(Fuente: blog.logomyway.com)

Cómo disponer de un buen lomo

lomos de libros

Tal vez les haya sucedido estar en una librería y revisar los libros dispuestos verticalmente leyendo sus lomos, buscando títulos o autores específicos. Realizar esta acción en una librería estadounidense es bastante simple: uno inclina la cabeza en un sentido -hacia la derecha- y sencillamente recorre la estantería, ya que en todos los libros los lomos están diseñados con el texto ubicado del mismo modo. En una librería argentina, en cambio (es la experiencia más cercana que tengo), la tarea es más complicada, ya que los lomos no cuentan con un criterio unificado y pueden estar para arriba o abajo, según el capricho del diseñador. Esto hace que uno deba inclinar la cabeza hacia uno y otro lado de manera constante.

Para plantar el lomo de un libro son varios los datos a tener en cuenta: título, nombre del autor o autores, nombre de la editorial, si tiene número de volumen o subtítulo, etc. Conviene ubicar el título horizontalmente y en buen tamaño, como para que se pueda ver desde una distancia. Pero la duda que siempre aparece, según los diseñadores, es cuando no se sabe si disponerlo de forma ascendente o descendente.

Como consigné más arriba, en el mundo anglosajón se suele recurrir a la opción en la que el título va de cabeza a pie. La ventaja de esto es que cuando el libro está sobre una mesa o apilado, por ejemplo en una vidriera, se puede leer su lomo sin mayores problemas. Pero la disposición contraria, en la que el título se lee de pie a cabeza, también tiene una ventaja: cuando el libro está colocado verticalmente en una estantería, hay que girar la cabeza hacia la izquierda, y es un giro más natural.

No hay una regla estricta para diseñar el lomo de un libro, y las posibilidades, como queda expuesto, son muchas. Lo lógico es hacerlo de la manera que resulte más sensata y, claro, teniendo en cuenta la necesidad de que ese lomo funcione para hacer más atractivo el libro. Personalmente, me quedo con la opción anglosajona o, al menos, con cualquier iniciativa que unifique el criterio, cosa de que sea más fácil buscar en una librería, para mí una de las actividades más felices del universo.

(Fuente: manueltamayohaya.wordpress.com)

El curioso origen de Cisco (y de su logo)

Cisco_logo

Si bien casi todos los logos de las grandes empresas tienen una historia interesante detrás, el caso de Cisco es diferente. Porque no la historia no solo es sobre el logo sino sobre el mismísimo nombre de la compañía.

Como todos saben, Cisco Systems es una empresa global con sede en San José, California, Estados Unidos. Se dedica principalmente a la fabricación, venta, mantenimiento y consultoría de equipos de telecomunicaciones. La cantidad de productos y servicios que provee es demasiado grande como para consignarla aquí. Mejor hablemos de su origen.

Fue fundada en 1984 por el matrimonio compuesto por Leonard Bosack y Sandra Lerner; ambos trabajaban en el sector de computación de la Universidad de Stanford. El nombre de la empresa proviene de la ciudad de San Francisco, donde ellos vivían. Según cuentan, estaban pensando en cómo denominar a su flamante compañía y miraron por la ventana en busca de inspiración.

Afuera había un cartel con el nombre de la ciudad pero un árbol se interponía por lo que solo se veía el final de la palabra: Cisco. En ese momento decidieron llamar así a su emprendimiento. Y el origen del nombre también dictó el diseño de su logotipo, que representa el Puente Golden Gate, uno de los íconos de la ciudad.

Debo confesar que hasta no conocer esta historia, nunca había visto el puente en el logo de la empresa. Ahora, desde luego, no puedo dejar de verlo.

(Fuente: Wikipedia)

Logos por el cine II: logos de películas

butacas

Hace un tiempo escribí una nota sobre el origen de los logos de los principales estudios de Hollywood. En este especie de secuela, comparto la historia de los logos de algunas películas, logos tan reconocibles que prácticamente son sinónimos de esos filmes. Aclaración: decidí dejar los nombres de las películas en el inglés original en lugar de sus casi siempre torpes traducciones. Veamos:

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Los Cazafantasmas (1984)

Esta película ni siquiera tenía nombre oficial cuando el célebre logo fue diseñado. El director, Ivan Reitman, le encargó al diseñador Michael C. Gross una imagen para una comedia paranormal que estaba desarrollando; el problema, explicó Reitman, era que el estudio tenía que llegar a un arreglo con la compañía Filmation, que había creado una serie para chicos llamada The Ghost Busters en 1975. Hasta que el tema legal se resolviera, el póster teaser tenía que bastarse solo para promover la película sin nombre.

Gross se basó en la descripción del logo en el guion de Dan Aykroyd, que aparecía en el auto y los uniformes de los protagonistas, y bocetó unas 30 versiones hasta que llegó al fantasma con el signo de “prohibido”. La empresa Harvey Comics, que publicaba las aventuras del fantasma Casper, sostuvo que el fantasma de Gross se parecía demasiado a un personaje secundario de la tira, llamado Fatso, y le hizo juicio al estudio Columbia Pictures: las dos partes llegaron a un acuerdo. Gross no se mostró preocupado por la acusación. “No hay muchas maneras de dibujar la caricatura de un fantasma”, declaró.

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Jackass: The Movie (2002)

El logo de la calavera y las muletas apareció originalmente en la serie de MTV entre 2000 y 2002, y representa, desde luego, el espíritu anárquico de Johnny Knoxville y su grupo de dementes. Fue una creación del director Jeff Tremaine y el diseñador gráfico Andy Jenkins.

Lo curioso es que el logo adquirió un significado diferente para un grupo de narcotraficantes: en 2009, la policía de Tijuana detuvo a tres sospechosos de asesinato luego de advertir agujeros de bala en el costado de su auto. Dentro del auto encontraron 15 uniformes negros decorados con el logo de “Jackass”. En 2012 el periódico San Diego Reader informó que la imagen era usada por el narcotraficante Ravdel “El Muletas” López Uriarte para identificar tanto a sus embarques de drogas como a sus empleados.

Batman-Logo

Batman (1989)

Cuando Tim Burton encaró su adaptación del cómic, la última vez que Batman había sido llevado a la pantalla había sucedido en 1966 con la serie protagonizada por Adam West. El productor Jon Peters quería distanciarse del tono cómico y burlón de la serie para dejar establecido que esta versión era más seria y oscura; entonces le encargó al diseñador de la película, Anton Furst, que replanteara el logo original de Batman para sacar pósters teaser. Peters detestó las primeras versiones del logo, afirmando que parecían avisos para cualquier filme de acción; ordenó a Furst que dejara todo lo que estaba haciendo para concentrarse en esta imagen.

Furst empezó a trabajar con la agencia B.D. Fox y lo primero que hizo fue descartar el fondo amarillo del emblema original de los cómics. Crearon un dorado brillante con líneas bien definidas que resultaba familiar y, al mismo tiempo, diferente. La imagen fue tan exitosa que se usó en la enorme línea de merchandising de la película y sus secuelas.

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Filmes de James Bond (1962 hasta la actualidad)

El logo de 007 es hoy un ícono mundial. Sin embargo, la intención primitiva era limitar su uso al encabezado de un papel carta (!). United Artists contrató al diseñador Joseph Caroff para que creara una imagen con la que el estudio pudiera identificar sus comunicados de prensa a los medios. Caroff decidió no usar el nombre James Bond sino su clasificación como agente con licencia para matar. Mientras lo dibujaba, se dio cuenta de que el 7 bien podía ser la parte de un arma y le agregó la silueta de un revólver Beretta. Le pagaron 300 dólares. (Sí, 300 dólares.)

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The Silence of The Lambs (1991)

El icónico póster para la adaptación de la novela de Thomas Harris sobre el asesino serial Hannibal Lecter, tiene varias dimensiones. La polilla que figura en la imagen es real: se la conoce como “la cabeza de la muerte”, es nativa de Europa, y tiene lo que parece ser una calavera en el lomo. Pero una mirada más atenta descubre que el diseño fue alterado para que rinda homenaje a la fotografía “In Voluptas Mors”, tomada por Salvador Dalí en 1951, y que muestra a siete mujeres desnudas entrelazadas.

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Jurassic Park (1993)

La silueta del esqueleto de un T. Rex acechando a su presa fue creada por el famoso diseñador Chip Kidd, especialista en tapas de libros, y la realizó cuando trabajaba en la editorial Knopf. El diseño de Kidd para la primera edición de la novela de Michael Crichton se aplicó sobre fondo rojo y se usó en el material promocional de la película de Spielberg. Kidd recuerda que fue al Museo de Historia Natural, y en la tienda encontró un libro que mostraba un diagrama del esqueleto de un T. Rex, lo redibujó y después lo vio convertirse en sinónimo de las películas de la serie y de los dinosaurios en general durante los siguientes 25 años.

Kidd dijo que el departamento de marketing de los estudios Universal llamó a Knopf pidiendo permiso “por si decidían usar la imagen” en la publicidad del filme. Tom Martin, diseñador del póster, usó la ilustración de Kidd con el agregado de tipografía y un pequeño fondo de jungla debajo para ayudar a precisar la escala del dinosaurio. Para la segunda novela, “The Lost World”, Kidd solo dio vuelta la cara del T. Rex para que mire hacia abajo.

(Fuente: Mental Floss)